5/13/2015

Samy Jiménez


Conocí a Samy​ en el Instituto San Basilio​, ubicado en Suba, al noroccidente de Bogotá. Fue una de mis estudiantes de Cuarto grado, y mira no más como está de grande.
Felicitaciones, querida Samy, y sigue adelante hasta encontrar el camino que te lleve a acariciar la luna y saludar las estrellas.



1/15/2015

Michael Benitez Ortiz



Michael Benitez Ortiz (Bogotá, 1991). “A los 15 años Judas Priest le salvó la vida a cambio de podrirle el alma. Colombia perdió un ladrón y ganó un poeta. Escribe ebrio, de noche, como tocando guitarra”. Así se describe Michael, autor de un libro de poemas: Papeles para leer en el retrete (Ediciones Con tinta ebria. Bogotá, 2014)  y de uno de cuentos titulado Bogotrash, con el cual ganó el Concurso Internacional de Narrativa Palabra Sin Frontera, en Argentina (2014). Es estudiante de Licenciatura en educación básica con énfasis en Ciencias Sociales. Obtuvo el primer puesto en el concurso de poesía del Festival de las Artes, Rafael Uribe Uribe, Bogotá (2011); mención en el concurso crónica UY Festival, Bogotá (2012), y el tercer puesto del concurso de poesía organizado por el grupo literario Poeta Osvaldo Ulloa, en Chile (2012).


Los poemas que presentamos acontinuación pertenecen al libro Papeles para leer en el retrete.







Indigencia


Dicen
Que se la pasa leyendo papeles que recupera de la 
/basura de los manicomios
Y escribiendo con tinta trasparente,
Que se emborracha de noche
—No por la noche—
Y que le gusta bien fría.

También dicen
Que trabaja en un sueño —o mejor— en una 
/pesadilla
Y que dios —en persona—lo coronó con aureola de 
/ateo.

Eso dicen
De mi amigo
Que escogió
Como costal
La poesía.





Pesadilla viva

(ANTÍ-TESIS ONÍRICA)


      En los sueños los árboles son personas. Los poemas papel y las noches teorías. En los sueños el mundo gira sobre una cabeza decapitada. Las monedas son balas perdidas. Los bancos son de sangre con sida. En las iglesias los niños se masturban con imágenes de africanos disecados. Los padres se acuestan tarde, metiendo dulces en las vaginas de sus hijas. En los sueños, las cosas son como son.






Arte poética


Entre
Palabra y palabra
Habita
El silencio
Que escribe
El poema.





Bogotá

Un bus ebrio subiendo Lomas.
Una puñalada en las entrañas de la noche.
Un beso, a escondidas, entre dos policías.
Ambulancias locas tres dos uno ya.
Crimen organizado jaque mate.
Perros vagabundos orinando tras las sombras de un asesinato.
Niño pidiendo limosna, cicatriz afilada apuntando al cuello.
Otro joven fumando bazuco en las pesadillas de su madre.
Atraco al medio día devuélvame la simcard.
Una violación a punta de condón usado.
El bus ebrio cayendo de espaldas al mundo.
Es igual de fácil encontrarse una moneda a una bala perdida.
Una oveja con ruana y gafas negras se seca las gotas de sol a media 
/noche.
Hombres que todos los días juegan a la ruleta rusa con el revólver 
/lleno.
¡Contraten escolta a la paloma de la paz!





Envío

A Luis Ernesto Valencia

Tiene diez años
Y se pregunta:
¿Cuántas veces
Junto al planeta
Habré dado vuelta al sol?
Y se marea

De sólo pensarlo.





Papeles para leer en el retrete de
Michael Benítez Ortiz.
(Ediciones Con tinta ebria. Bogotá, 2014)


A continuación, podrán leer una entrevista realizada a Michael Benitez por la editorial BRUMA:

1/04/2015

César Cano: poeta




"La vida es mi arte, 
protección frente la muerte, 
así sin autorización vivo".
Jack Kerouac


Durante el mes de diciembre era muy común encontrarse a César Cano, poeta proveniente de Armenia, en los recitales, presentaciones de libros, charlas, bibliotecas, casas, parques y cafetines de Bogotá, incluso en Transmilenio, leyendo poemas, declamando y compartiendo su trabajo literario con el público más diverso.
Fue una experiencia agradable compartir con el vate que vino a afilar el sol de esta ciudad para sacarle chispas a las tardes capitalinas.
Con Tres poemas para sobrevivir en Bogotá, poemas que todos juntos forman una canción del grito subterráneo de los huesos, se presentó Cano en cuanto evento pudo. No desaprovechó oportunidad para compartirnos sus textos con el acento paisa que identifica a los cafeteros y con esa fuerza con la que vienen cargados esos versos que escribe con las entrañas, según parece. Se encontraba uno en una galería cultural, centro artístico, cafetín o taberna escuchando a algún orador, declamador o poeta y, de pronto, así no más de la nada, se hacía sentir la voz del vate cuyabro como un estruendo, entonces todo se quedaba en silencio y solo Cano alrededor en los oídos y en el aire, solo Cano:

"Pille mis manos, son soles de maíz que amasan el hambre
me las rompí fumando bazuco, las volví aluminio"


Yo acompañé a César a donde pude, lo llevé a los lugares que conocía y le mostré un poco esta Bacatá querida. Sus Tres poemas para sobrevivir en Bogotá aún me acompañan a volar sobre imágenes inesperadas, aún me llevan a fronteras no vistas y aún me muestran un poco de lo que verdaderamente puede ser un poema.
Pedro Alejo Gómez no sabe de lo que se perdió cuando echó a este poeta con manos como soles de maíz de la Casa de Poesía Silva. Quizá otro sería el trato para este versificador de provincia si le hubieran dicho a Pedro Alejo que Cano era familiar de Roy Barreras o algo así. Afortunadamente, él no es nada del senador y “poeta” Roy, quien es amigo del burócrata de la cultura que está al frente de la Casa Silva.

A muchos acá nos dejó gratamente sorprendidos el trabajo de César Cano. Espero que a ustedes también.




CÉSAR CANO: Armenia, 1994. Estudiante de Licenciatura en español y literatura de la Universidad del Quindío. Finalista del IV Concurso Regional de Cuento Humberto Jaramillo Ángel.




Tres poemas para sobrevivir en Bogotá



Poema I (o Afilé el sol,
salieron chispas e incendié la tarde)

Y solo tengo pájaros en los bolsillos
pero con pájaros no compro panes
Y ahora que está tan jodida la cosa en Colombia
no hay pan que eche a volar el hambre
Solo pájaros, solo plumas que caen de los ojos como lágrimas
●Y una calle interminablemente larga pasa por mi sangre
una calle por donde vagan niños silbando las canciones de su muerte●
Abrí mi pecho como cerrando una puerta
Abrí mi pecho como rompiendo una ventana
Todos los niños de Colombia tenemos unas alas enormes
unos dientes enormes y una boca vacía
Nos sentamos encima de los edificios
y esperamos que nazca nuestra madre
No lloramos, reímos  No nació la muerte donde nos sembraron puñaladas
No nació la muerte cuando nos rompieron los huesos
Nuestro cuerpo es una luna de canciones amarillas
No importa que tengamos las manos y la barriga llena de gusanos
Ayer me cortaron la cabeza y hoy digo que estoy vivo
Nos mataron y nacimos
Nos amarraron con alambre y llovimos púas desde el cielo
Éramos dioses con mocos en la cara
y ®e©reábamos el mundo con barro y agua sucia
ͼ Dijimos Mamá y nacieron las palabras ͽ
Җ Dijimos esta noche somos soles y nacimos una fiesta Җ


  



Poema II (o la piel retorcida de un niño

que es nuestro hijo y nuestro padre)


Pille mis manos, son soles de maíz que amasan el hambre
me las rompí fumando bazuco, las volví aluminio
las hice luces negras sobre el lomo de mi lengua
Porque apenas tenía nueve años cuando me quedé vacío
y me llené de humo y me llené de rabia
No azara que nadie me haya enseñado a echar flores por mi boca
que nadie me haya enseñado a nacer todos los días
Me quedaba muerto y masticaba mi cadáver
Vendía chicles, robaba celulares
Nadie me dijo Niño, sus ojos nubes y sus manos árboles
Sangré sobre este país de hipócritas y amantes
Sangré sobre este país de putas y aguardiente
۝
Nunca supe el nombre de mi madre
pero lo escribí con un cuchillo abierto sobre mi piel cerrada
۝
Mire, a lo bien que mis manos están agarrotadas de tantas veces destruir el mundo, de volverlo mierda, de cargarme en él. Mire que mis manos tienen tanta sed, tanto polvo de oxidarme los huesos. Pero quiero regalarle este incendio que tengo entre mis manos infantiles para que queme su dolor y su rutina. Sin mente, écheselo al fuego. Hágalo con fe. Queme sus ganas de morir y su trabajo. Le regalo este incendio para que haya luz y vea cómo me revuelco en las ruinas de las calles que usted camina a diario.

Para usted este incendio pequeñito
de pájaros palabras
de sueños y de alas

ᴥ Regáleme usted un par de ojos
regáleme usted un pan caliente
una moneda ᴥ
∞
nunca aprendí a escribir
pero estoy vivo
∞






Poema III (o canción del grito 

subterráneo de los huesos)



Mi mamá es muchas mujeres al tiempo y a veces la veo en la calle cuando no esperaba verla y está abrazando a otro pelao y yo siento su calor abrazándome como la noche pero en la noche la policía me mete a la cárcel y se orina encima de mi rostro y sus orines se confunden con mi llanto y sé que el amor de mi madre alimenta a su hijo en juegos de avionetas que se estallan y a mí se me pasa el hambre de tres siglos en la calle y hay una madre que es mi madre en cada madre y no es que yo sea un huerfanito sino que todas las mamás son la mía y antes de morirme de estirar la pata sobre las alas de las moscas siempre antes de morder los edificios pienso en mi madre que toma a su hijo y lo salva del mundo que es ese charco de babas y mordidas negras en mi cuerpo y siempre mi mamá me salva en otro, siempre mi mamá, siempre con sus brazos de tierra me siembra y me echa agua y me dice que soy una luz que parece una semilla y me pájaros volando sobre su voz de tajadas maduras y canciones amarillas
entonces me luna
me emplumo de algas
de mares rompiendo mi pecho mientras silencio sobre bocas de guayacanes 
/asoliaos 
Alucino un idioma de personas libélulas azules volando sobre un cementerio de ojos que se apagan cuando estoy en mi madre y no me caigo de mis sueños pero nunca estoy a salvo de las puñaladas que me pegan los relojes
Mi madre es cualquier dolor arrancado a palazos
Mi madre es este cielo que se cae sobre mí y me desnuca y me parte colibríes en los dientes Envuelvo frascos de pegante en hojas de eucalipto y se las mando a mi mamá para que me perdone por haber nacido muerto ((no fue mi culpa mamá no fue mi culpa))
Yo cuando estuve viejo me encerré en mi pecho y le puse alas a las llaves
Pero el hambre es mi canción
el hambre es un nido calientico
El hambre es esas nubes incendiadas que escriben el poema
y mi mamá en otro lado le cose oraciones a las manos del Dios que tengo 

/entre los ojos
para que yo no me queme y esté vivo y la ame aunque no la tenga
aunque este país sea una piedra que me rompe la cabeza




Tres poemas para sobrevivir en Bogotá. César Cano. Ediciones Chirriar.
Armeia, 2014.



Ñapa


Porque acá la joda es así
usté viene y baila y canta
y nosotros que sí que caigamos
tan alegre que está todo
tan jodido y tan alegre que está todo
pero no importa
bicos in Colombia wi espik in inglish, parce
y las amapolas nos bailan en los dientes
y las muchachas nos polvo de plumas en los ojos
Ay, que este país es tan bonito
todo lleno de muertos…pero de la risa
y vivos muertos que se cayeron de la cama
y se sacaron chichones azules llenos de gusanos
Eso, parece de ahí
bailemos encima de estas nubes
más blancas que una yuca,
mire, mire la cara de Dios en el jengibre



Fotografía del Colectivo Pulso Poético.
César Cano en Punto Theca, Bogotá.

12/31/2014

Cristian Avellaneda




CRISTIAN AVELLANEDA QUINTERO, conocido en el submundo como Desertor, nació en Bogotá, en 1992. Adelanta estudios en la Universidad Nacional de Colombia y hace parte de diferentes colectivos poéticos autogestivos y sugestivos de la capital colombiana. Actualmente trabaja en su primer poemario Canciones tristes para amores sucios. Su canto a la desesperanza alcanza un patetismo inédito hasta ahora en la poesía escatológica; De su obra no se espera más que un fracaso tan ruidoso y silente como la vida misma.





Perros abatidos

"Si viera un perro muerto me moriría de orfandad 
pensando en la caricias que recibió" A.P


Hoy, Pequeña de las dudas infinitas.
Mi canto de leproso que te nombra
No aguarda en el destierro, ni la sombra,
Con mi mirada muerta moscovita.

Son tus revoluciones inauditas
Ofensas al viento triste que se asombra
Traicionado por el canto de la alondra
Cuando mi soneto sucio me vomitas.
 

Vuestras manos vacías son victoria,
Saudade de mil versos malnacidos.
Adiós, beso de grieta acusatoria.

Hoy, pequeña de labios heridos
Dejo nuestra mediocre narratoria;
Argumento de perros abatidos.



.OrI.





Absenta

25 de abril de 2013 a la(s) 23:49


Derrama ese trago de absenta, en mi herida
Que cuando se quiere olvidar la senda
Hasta  la prohibición está prohibida
Apaga esa colilla, en mi corazón
Que es un cenicero
Un útero
Un crisol nublado
El amor mal conjurado
No hay por qué dudar
Cuando le apruebo la melancolía
Y le beso la partida
Pero antes, escriba su adiós
con la misma lengua muerta
En que subtitulo mi vida.
Luego de eso. Mi amor, no olvide…
                                                      por allá está la salida.
                              

   -OrI-






Canciones tristes para amores sucios

21 de septiembre de 2012 a la(s) 20:53


Eres el ajedrez que juego
Para coronarte dama turbada,
Ciertamente hoy te revolcarás en mi cama,
No me pidas que te nombre Amada,
No me pidas que te nombre amada.

              ¿Quieres masturbarte, quieres marihuana?

Eres el acertijo que me resuelve,
Eres la tinta que recorre mi jodida piel,
La mirada tan corrida de rímel
Que me envuelve
En ella la hiel, la locura, el incendio.

Mucho gusto,
Escucha bien mi nombre
Porque lo aullarás hasta mañana.
El corrido esta noche soy yo;
Continúa mirándome así putita
Y no quedará sinapsis sin follar
En este kamasutra neuronal.

Ahora tu entrepierna llueve
Mientras la agredo, con verbal violencia
Mi sed hoy te sentencia
A no dejar de morder la almohada,
A mojarte hasta perder tú esencia
Y

Borrarte de la mente cualquier ausencia.
Esta noche te voy a dar hasta reventarte los ovarios
Mañana no tendremos comentarios
Seguiremos siendo dos personas rotas
Dos jodidísimos extraños.

              A la mierda el amor,
                           Que sea un simple género literario.

                                           OrI


Juan Carlos Carvajal




Juan Carlos Carvajal Sandoval nació el 3 de octubre de 1979 en Bogotá. Poeta y narrador.





Oda a la derrota

“Al desmoronarse el sistema medieval,
            se impusieron los dioses del Caos, 
la Demencia y el Mal gusto”.
John Kennedy Toole. La conjura de los necios.



¡Cuán bello es resbalar
dos veces con la misma  piedra!
Saberse silencioso,
                                   ausente,
habitando nubes que los abismos no engañan.

Cuán bello es creer en ángeles
que un día fueron piedra,
o demonios que escupían iglesias.

Tan dulce la derrota,
            el diálogo sin oyente,
                        el coito que se pierde entre las sábanas.

Estar perdido,
                        saber que no hay camino,
que se aproxima la noche
            y toda fiera necesita compañía.

Cuán bello es llegar de último,
            o ni siquiera haber llegado,
por soñar sonriente
que el conejo pierde de nuevo.

Cuán bello es resbalar
dos veces con la misma piedra,
y aplastar con ella las medallas.






Poema de los panes


Sombras indigestas de vacío,
Leónidas del fracaso,
desfilan al cadalso de los oficios.

Sus voces; sus alientos,
se empañan en el cristal de los buses
como moscas en las redes de la mañana.

Visten más overol que piel,
sus dedos son más tecla que hueso,
y cuentan sus pesares con monedas.

Mientras tanto, los poetas, en las bancas,
se atragantan del día,
con sus estómagos como piedras.






Arte Poética

Empuñar el verso,
hacer cortes en dirección contraria a la sangre,
verse en el espejo hasta que el dolor desaparezca.

Cerrar la boca con puntos
                                   y comas.

Dejar que se evapore la tinta
y llover después sobre el poema;
sólo en caso de tormenta
el suicidio no habrá sido en vano.








Resbala la lluvia
                        por el lienzo de la noche.
Desvanece
                        el eco de los hombres,
                        la huella de sus verbos,
                        el disfraz de sus dolores.
El amanecer
                        volverá a pintar el tedio,
                        ejército cotidiano,
                        espectros del día.
Por fortuna
            siempre habrá suficiente lluvia
            para deshacer la mala obra
            del pintor de las ciudades.






Máscaras


La paciencia se sienta
sobre espinas sagradas;
sombras en el espejo
destellando oscuridades.

Amanecer de noche fría,
bautizo de lenguas carnales
escupiendo luz.

Bajo lo absoluto
las máscaras se deshacen en el barro
y lo humano
            se hace más humano.







¿Qué barca me llevó al nacer?


Viajar sobre el asfalto
                        sin salir del vientre de la muerte.
Los óbolos son piezas
                        que pagan la partida,
y los ojos
                        siempre cerrados.

¿Quién fue el que echó la suerte?
Díganme quién,
    para también lanzar los dados en su nombre.

Tiempo atrás
            no creía en la belleza;
ahora viéndola perdida
        me conforma hacer mi rostro en la arena
        y creer que puedo aún darle vida a las olas.


12/23/2014

Alexánder Buitrago Bolívar




Alexánder Buitrago Bolívar: Escritor colombiano (Zipaquirá, Cundinamarca; 1977). Docente de español y literatura. Ha ganado el primer puesto en el II Concurso “La memoria de nuestros pueblos, homenaje a los estudiantes caídos en soledad", con el poema “Cuadernos destruidos”; una mención en el IX Concurso Bonaventuriano de Cali con el poemario Estación de invierno, y una mención en el XXVI Concurso de Poesía y Cuento de la Universidad Externado de Colombia por el poemario Olvidario. Ha publicado trabajos en la Revista de la Universidad de La Salle y en las actas del Congreso Internacional de Literatura Española Contemporánea, Cilec 2013.

Blog del autor: esquinasazules.blogspot.com





   Anocheceres


De mis anocheceres quedan
         Palabras que sangran
         La humedad distante y
la sal bajo la lluvia
Y como si debiera olvidar
hablo de tu ahora
Profundo como la noche
Inmenso como el silencio






La casa

Yo vivo en esta casa
y es antiguo mi silbo.
El zaguán es un quejido.
La simetría angustia su distante olor marino.
La casa es un suspiro.
Mira que no pasan las palabras por las puertas.
Ni la melancolía por las ventanas.
Hallarás sofás de niebla,
sillas vacías,
olvidadas
y esperando;
retratos de humo en los muros de barro.
Olvida tus silbos,
tus vestidos descocidos.
Esta casa que habito es el silencio
y es mejor que calles para entrar en ella.      





Mis palabras  

Húmedas de olvido se curvan como pinos.
Como solitarios silbos.
Si las escucharas serían como suspiros…





Olvido

Puedo evitar que las raíces
me crezcan por las venas
y que en las ramas debajo de la piel
aniden la música y el viento…pero,
¿quién me volvería a amar de esa manera?






Hojas de otoño

Inclinado dentro de tu olvido,
contemplo la simetría de tu alma,             
la densidad ruidosa de tus ojos,
y bebo la sed de tu vuelo.
Yo me inclino para beber la luz.
Y la punta de mi nariz se sumerge en tu delirio.
Y beso tus sueños.
Y me aferro a tus alas.
Y palpo la suavidad en tu vuelo.
Tu fuerza de nube.
El volumen de luz de tu cuerpo.
La espesura del olvido.
Qué vigoroso entusiasmo,
qué ganas de ser árbol.
Qué otoño tibio en tus ojos,                      
el fuego que me abraza,               
y las hojas que caen de mi cabeza.





La carrera

Para Elías Buitrago Bolívar


Corro profundos renglones de torpe viento agrio.
He respirado noches pedregosas preparando mi equipaje de lluvia.
Mis fatigas quizás para la orilla turbia.
Corro mientras apresuro la tarde,
mientras los calambres suben
y bebo los recuerdos que más olvido: mi silencio espeso.
Mira mis pies de luz profunda.
Por ejemplo, este susurro entre las cáscaras lluviosas.
Corre, precipítate como la brisa,
como un recuerdo que muere al terminar la carrera.




***




ESCRIBÍ EN UN RENGLÓN DE PÁJAROS,
palabras multiplicándose como cáscaras
y sílabas buscando reposo en tus brazos.
Subo escaleras de palabras.
El viento gira en los tejados.
Forjo pájaros en tus ojos.
Los poetas saben que tu voz
es un pino al crepúsculo.
Yo llego a ti,
al fin,
con mi carga de emanaciones.






DESDE MI PECHO ABIERTO
enredaderas nocturnas
trepan inútiles hacia la luna.





LLUEVE SOBRE ESTA PÁGINA.
Uso zapatos turbios.
Soy escombros.
Desde que grito quiero ser sal 
tempestad desembarco fuga.


12/20/2014

Carlos Fernando Chaparro Parada



Carlos Chaparro (Nebardo) es estudiante de licenciatura en artes y humanidades y lengua castellana en la Universidad Minuto de Dios. Trabaja como tallerista de arte y  expresión literaria en el instituto para la protección de la niñez y la juventud (IDIPRON), ha estado como poeta invitado en el festival de poesía del año 2013 y 2014, y en el homenaje a poetas de tradición en la feria del libro 2013, e invitado a las lecturas en la librería Trice.”





A Martha Parada, que en paz descanse.

Abandono

Silenciosa alma,
        desciende el rostro
                         sujeta de la noche clavada en los ojos.
Sobre el labio, atrapa  una vocal, y huye.






Distancia 

El camino,
 Agotado cuelga de mi sombra.
Trepa el cuello,
Encumbra el rostro. 
                                                             Y sediento,
 de mis ojos
                       bebe lejanía.  






A Ana Rosa López de Parada (mi abuela)

Luto

De pronto
       un suspiro crucifica el tiempo,
y  las uñas besan
           la última reliquia del aroma.

Anida un grito en mis ojos.
      Ella
          se despide al respaldo de la distancia.







Sólido

Con el ángulo
                            del medio día, me corto la espalda.

Como todas las tardes
                    Regreso con la sombra entre las manos.






Diana

         Ella
        en un ojal de la sombra
                                                                 abrocha  infinito.






Requiebro

                 Encallada en  viento, ella  sujeta mis ojos.
Hala del fondo de la pupila                                
Un costado de la tarde.
Ella se hunde,
              en la cicatriz de la brisa. 








La L, tiniebla en pasos

Alrededor  de la herida
                                             Cojea  la calle. 
Andenes
                         oyen arrastrar la  noche. 
Sobre el lomo las  almas 
                          cargan los restos de la luna.
El  amanecer  remanga su claridad
                                  al     recoger la  sombra.








Apocalipsis

La noche por la otra calle se acerca.
                    Con su luna,
               pisotea pájaros.

Los  tejados  abandonan   la tarde.   




Acontinuación, Carlos Fernando Chaparro dando un recital en la Librería Trilce de Bogotá: