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7/16/2018

Declamación de Franz Serrano Rodríguez


Un poema de mi libro Flores para un ocaso declamado por Franz Serrano Rodríguez (España).


Poemas del camino en una noche larga




“No sé por qué guardo entre los pasos
La absurda esperanza de encontrarme”

                                        Germán Villamizar


VENGO DEL SILENCIO de las hojas, de la ausencia de los ríos,  del lugar olvidado por los hombres donde sólo habita la sombra de los árboles. Vengo de la estancia donde el zumbido de las ramas es nuestra memoria, nuestro ruego a la Luna. Vengo de la más profunda entraña de esa tierra que se traga los habitantes a su paso: No hay tiempo para llorar en el campo cuando la única arma es el arado.

Crecimos con las plantas y la higuera no da frutos. Nuestros nombres están escritos en los peñascos y nadie nos recuerda. La lluvia, que nos arrulló tantas veces, no da testimonio de nosotros, ni siquiera una gota de rocío se posa en nuestra huella. La única esperanza es arar, arar, arar una tierra que no nos merece.

Vengo del lugar donde las manos son el testimonio de la vida: Gramo a gramo las cosechas dieron forma a nuestra piel y las aves son la voz de los que partieron volando entre bramidos.

Recuerdo a la abuela diciéndome: “Esas son las lágrimas de Dios cuando caen al suelo”. Tengo pocos años y menos heridas que las que tenía papá cuando lo enterramos, pero sé muy bien que las lágrimas no son destellos de fuego entre cortinas de noches y cenizas y cuerpos al viento. Las lágrimas de Dios no pueden ser ese mismo vacío que son las nuestras.

Vengo del silencio de las hojas, de la ausencia de los ríos. No sé para donde voy. Antes de ir al cielo, mamá me dijo cuándo pasar el semáforo cuando estuviera solo, pero no recuerdo cómo hacerlo.



11/03/2016

ESTADO DE EMERGENCIA de Guillermo Molina Morales

Por: César Millán


Qué mejor manera de celebrar el Día Mundial de la Poesía que hacerlo con un poemario de raza, de voz valiente y joven. No importa que su autor tenga 30 años, sino que su verso sea fresco, arriesgado, que juegue con las palabras y se atreva a alejarse de los cánones.
Cuando leí Epilírica me sorprendió su insultante atrevimiento, su descaro a la hora de construir los poemas, pero también su valentía para romper roles, para aventurarse en espacios apenas pisados, para no tener en cuenta alguna esa escritura academicista acomodada y repetitiva.
Ahora Estado de emergencia ha obtenido el "IX Premio Internacional de Poesía Claudio Rodríguez" por ser una propuesta valiente y actual, según el portavoz del jurado.
Sí, Guillermo sigue siendo valiente, arriesgado, pero parece aparcar parte de ese "gamberrismo poético", algo así alguien dijo de su primer libro de poemas, para tomar partido y enfrentarnos a los lectores  a  su visión de nuestro miedos actuales.
Claro que domina el lenguaje, incluso el poético (habría que repasar si muchos que presumen, o son considerados, poetas pueden decir lo mismo), pero es que además se permite el lujo de jugar con él, de dotarle de una vida más allá del significado de sus palabras.
Sigue siendo iconoclasta, pero asoma en su poesía un mayor sosiego (que no borra ninguna de sus características anteriores), pues no tiene que demostrar ya nada. Se nota, y mucho, que ya no estamos ante un poemario primerizo; su verso sigue salvaje, pero se ha apartado ya del desenfreno que asoma por todos los rincones de su Epilírica.
¿Poesía madura? No, y es de agradecer, pues seguro que cuando llegue arrastrará algunas de las cosas que más valoramos ahora. Eso sí, hay una evolución que, al menos de momento, no es traumática.
Aunque no le perdono que: 


Lea el texto en:





DENTRO DE CIEN AÑOS

El mundo se divide en dos:
Los que llevan gafas y los que son calvos

Todos sabemos que el poder estuvo siempre con los calvos

No hace falta que recuerde las miles de humillaciones
Los insultos las vejaciones las canículas
Que hemos sufrido por su culpa

Y ya es hora de ser valiente:
¿Hasta cuándo vamos a soportar que llenen nuestras calles
Con sus innumerables peluquerías y sus centros de depilación por láser?

¿A dónde va a parar todo ese pelamen?

¿Alguien ha visto un cementerio para calvos?

A mí también me gustaría no tener miedo
Cada vez que mis hijos salen a jugar a la calle

A mí también me gustaría saber que mi niña
Va a mantener su floresta más íntima

Me gustaría creer que España puede renacer de su desmoche

Todavía podemos
Cambiar el rumbo de la historia

Tres siglos de pelucas nos contemplan





TODOS NOSOTROS

Ya no recuerdo lo que éramos antes de ser olvidados
Posiblemente nos lo van a decir mañana
La ciencia avanza a pasos de gigante
Posiblemente nos harán más jóvenes mañana

Mañana es un buen día para seguir esperando
Posiblemente nos queda todavía mucho tiempo
Y en mucho tiempo es posible que descubran
Qué es lo que seremos después de mañana

Posiblemente ya no se acuerdan de que existimos
Nos hicieron muy pequeños para mañana
Por la mañana iremos a buscar un empleo
Es posible que no existamos mañana






Guillermo Molina Morales (Zaragoza, España, 1983). Poeta y docente. Ha trabajado como profesor de lengua y literaturas hispánicas en la “University of the West Indies” (Trinidad y Tobago). Actualmente como docente e investigador en varias universidades de Bogotá. Como poeta, sus principales obras publicadas son Estado de emergencia (Hiperión, 2013) y Epilírica (Hiperión, 2008), con los que ganó, respectivamente, el IX Premio internacional de poesía “Claudio Rodríguez” y el XI Premio internacional de poesía joven “Antonio Carvajal”.

Guillermo Molina Morales




Guillermo Molina Morales (Zaragoza, España, 1983). Poeta y docente. Ha trabajado como profesor de lengua y literaturas hispánicas en la “University of the West Indies” (Trinidad y Tobago). Actualmente se desempeña como docente e investigador en varias universidades de Bogotá. Como poeta, sus principales obras publicadas son Estado de emergencia (Hiperión, 2013) y Epilírica (Hiperión, 2008), con los que ganó, respectivamente, el IX Premio internacional de poesía “Claudio Rodríguez” y el XI Premio internacional de poesía joven “Antonio Carvajal”.



Uno

Quedó la ventana. Para ver los anuncios
Pasar. Y los pastores: amarás a todas las cosas.
También: a las mujeres (vos, mirando). A
Los hombres (yo, él, ellos). Amarás
Como se ama a los aviones. Sus palabras
Cayendo sobre nuestras cabezas. Ya no queda
Ni una casa que tirar. Tan sólo
Quedó la ventana. Y las palabras que pisamos
Porque no son las nuestras, porque a veces
Es mejor pisar la rosa que así es la rosa y seguir
Mirando. Mirar, soñar, gritar acaso: te amo a través
De los cristales, tantos, tan densos, no hay: una forma
De escapar. Tus cuadros: cristales. Mis palabras:
Cristales. Mira ahí: abajo: es Wall Street, el
Miedo. Quedó la ventana. Para llorar por
Grecia, por los parados, por ejemplo. Son como nubes
Y son el viento. Luego escribiréis en el cielo palabras de
Humo. Palabras como Nike, Coca-Cola, Comunismo.
Palabras como PIB, Bolívar, Ornitorrinco. Las sirenas
Con sus luces azules y rojas nos disfrazan de personas.
Para ser persona hay que haber nacido aquí.
Aquí, la ventana. Cada uno en su ventana, y Dios
En su ventana, mirando. El rumor de la hierba, el golpe
Del sílex, el despegue del Columbia. Eran nuestros anuncios,
Las aves espaciales: augurios. Entonces dijo Dios:
Primero serán las vacas gordas, después los cerdos.
Lo pasaron en el intermedio: de un programa
Sobre mesías y fines del mundo. Después
Sólo quedó la ventana. Y los padres, sus pancartas: son azules
O son rojas. Era bonito, pero duró. Como dura el progreso,
El estipendio, la persona. Si cambias de vela, volamos:
Que caminen los ciegos, que anden los sordomudos,
Que los calvos paseen, es posible. Que se borre
La Deuda que escrita está en el cielo: No
Es Posible. Y además no existe el cielo.
Sólo existe la ventana. Y la hierba que no pisamos
Porque es un cuadro de Monet. Y sus lagos: no
Podrás lavar tus manos, llenas de tinta. Nunca
Tocaste un solo nenúfar. Nunca has amado. Mejor
Es caer a un arroyo, a una guillotina. Estoy hablando
De cristales transparentes, de empresas de limpieza. Como
Siempre, hablando. Y la casa, todas las casas, ya las tiraron.
Quedaron las ventanas. Que no son de nadie, de quien las mira.
O, más bien, de lo mirado. Amarás a todas las cosas.
Como se ama a los aviones, el día del desfile, los soldados,
A todos os tuve una noche: a nadie he amado. Era lo justo que
Te fueras, si es que existe lo justo, si es que alguna vez te fuiste
Cuando yo estaba: mirando la ventana. Quedó, el hueco:
Quedaba. Un hueco en medio del vacío.
Y alguna palabra falsa en mi corazón.





Todos al suelo!

Esto es un poema!
Y esto es una pipa y esto una pepita y esto una sandía
Y esto Macedonia y la guerra y esto son las ganas
De amar a los banqueros
(Los banqueros son unos señores muy malos
Pero son humanos al fin y al cabo
Te comerán)
También podemos morder con furia una almohada
O morirnos a gritos siguiendo un elefante
O podemos darles con un canto
En sus dientes de princesa
Lo digo porque a lo mejor vienen luego y te dicen
Esto es una hipoteca
El mundo es una suma de factores
(Los banqueros van al cielo en Business Class)
Lo digo porque a lo mejor vienen luego y te dicen
Esto es una democracia
El menos malo de los mundos posibles
(Los banqueros ven la tierra desde Google Earth)
Porque a lo mejor sucede
Que podemos cambiar el mundo
Que somos tantos que al final podemos cambiar el mundo
Y esto es lo imposible y esto no es y oh la la
oh my god y esto es el coco
Y duérmete ya
Una democracia es una democracia es una democracia es




Crisis / Oportunidad

Es muy fácil decir: no ha sido mi culpa
Más difícil sería: Pablito puso un clavito
Y el más difícil todavía: ¿Qué clavito clavó Pablito?
¿Es culpa de las palabras
O del empresario que explota a Pablo Gutiérrez Gómez?
¿Qué fue antes: el capitalismo
O la madre que lo parió?
Yo no sé qué clavito clavó el amigo Pablo
Pero sé bien que si clavamos tanto
Y la suciedad se va en un bang




Revolución

Fuimos a identificar los cuerpos
A la última planta del hotel
Efectivamente el hotel era nuestro hotel
Lo que era muy lógico teniendo en cuenta
Que nunca en la vida habíamos salido del hotel
En el comedor varias pantallas retrasmitían
Lo que pasaba en las terrazas del hotel
Algunas ventanas se iluminaban a veces
Y otras no
Nos gustaba imaginar lo que pasaba dentro
Habíamos olvidado por completo el nombre del hotel
Pero de todas formas era nuestro hotel
Nuestras eran las sábanas que cubrían los cuerpos
Y los cuerpos eran los nuestros también





Azúcar

Asúúúcar
Celia Cruz

¿Cansado de la vida en el viejo continente?
Súbete al barco que marcará la historia
Cada minuto con el sol en tus manos
Encadénate al sueño del Caribe
Es el Caribe
De palmeras tan altas como muros
De playas tan largas como desiertos
De aguas tan profundas como fosos
No podrás
Desear nada mejor que esta isla
Un lugar donde la paz nunca termina
Y donde tú serás el centro de nuestro interés
Ya hemos llegado al paraíso en la tierra
Ya todos quieren darte la bienvenida
Así que bájate del barco y disfruta
Negro de mierda




Seguridad

Barbados fortalece su control de fronteras
Es la estación seca
Y uno se pregunta dónde mirar
Fotografías de corales
Su color de sangre floreciente
Su impaciencia de colonia animal
La hierba cruje a cada paso
Y uno ya no sabe adónde mirar
Fotografías las palmeras
Su silueta de garra falleciente
Su indiferencia de sables contra el agua
Barbados fortalece su control de fronteras
Mientras Bin Laden se muere de tristeza
En el fondo del mar







Extrañar

No sé por qué corría tanto
Pero sé
Que cada vez que estaba quieto me hundía en el mar
El mar era un ejército de elefantes azules y muertos
Un ejército que se mece tras un bosque de palmeras
Siempre a la espera
Yo no sé a qué espera un elefante que es azul y que está muerto
Pero era necesario seguir corriendo
Como corre el ratón sobre la rueda sólo que
La que giraba es la Tierra y yo en la isla
Tratando de no caer nunca al mar
Y caía siempre
Sobre una tela de arena donde los elefantes se balanceaban
Donde los elefantes se balanceaban ya sin miedo alguno
En parte porque los elefantes eran tan azules
Y en parte porque estaban muertos
Amanecía
Por todas partes amanecía en la isla el tiempo que pasa
De largo por más que alargue mis manos al sol para
Que no que no se hunda al final del día
En este mismo mar
En este mismo mar de elefantes que no son símbolos sino que son azules y muertos
Yo no sé entre cuántos elefantes habrán estado ustedes
Entre elefantes que se balancean y que son azules y que están muertos
Pero en verdad les digo que dan muchísimo miedo
Que dan miedo incluso cuando eres el sol
Yo no era un sol
Yo nunca he sido un sol ni cuando el mar era de agua
Pero de todas formas vos todavía me esperabas
Igual que si fueras un faro en llamas
Al otro lado del mar




Sabiduría popular

En Argentina piensan que los chilenos
Son los culpables de cambiar las fronteras de Patagonia
Y también de cambiarle las costumbres a Maradona
Y de cambiar el invierno al mes de agosto
Y del cambio climático en general
El presidente de Venezuela acusa a los colombianos
De tener más jorobas que los propios camellos
Y de haberse inventado un Premio Nobel
Para llevarse la droga hasta Suecia
El de Colombia acusa a los venezolanos
De haber inventado el reggaetón
Los gringos saben de buena ciencia
Que los mexicanos son animales de tres testículos verdes
Pero los mexicanos saben que los testículos verdes
Son una cualidad intrínseca de Guatemala
Y que además tienen cinco
Me lo aseguraron cuando vivía en Pachuca de Soto, Estado de Hidalgo, México
Y yo les comentaba un viejo proverbio chino que dice:
Tú blanco de mierda te voy a cortar las pelotas
Y las voy a freír en una salsa agridulce
Con un toque de pimienta y
De perejil
Otros traducen este proverbio diciendo:
El problema ahora es que la jaula
Está en el interior del pájaro

***

Ya no crees en lo que digo y sin embargo
Todo lo que digo es rigurosamente falso
Tan falso como el amor de un tren de cercanías
Que abraza veinticuatro veces al día París
Lo mismo que un tren de cercanías
Yo sólo soy el hijo bastardo de una noche
Que cansada de esperar en la ventana
Se lo montó con el caballo del príncipe azul
Galopa, galopa, caballo del oeste
Galopa a todo trote y no te pares
Hasta que lleguemos a la tierra prometida
O me oigas gritar como una esclava del Demonio
Galopa, galopa, caballo de los días
Galopa a todo trote y no te pares hasta
Que me destroces las entrañas
O me des un hijo como el sol
Pero salí yo, que soy castaño
Y el tren, que es de cercanías
Ya es tarde para reclamaciones
Y las palabras sólo son mentira

***

Era yo
Era yo y mi familia y mis amigos
Era yo y mi familia y mis amigos y Claudel
Era yo y mi familia y mis amigos y Claudel y la vecina del quinto izquierda que me pidió prestado su libro (y que no me lo ha devuelto todavía, por cierto)
Era yo y mi familia y mis amigos y Claudel y la vecina del quinto izquierda que me pidió prestado su libro (y que no me lo ha devuelto todavía, por cierto) y el niño que le enseñaba sus órganos genitales masculinos durante el recreo
Era yo y mi familia y mis amigos y Claudel y la vecina del quinto izquierda que me pidió prestado su libro (y que no me lo ha devuelto todavía, a ver si te das por enterada) y el niño que le enseñaba la polla (abreviando) y el cantante chino del que se enamoró (mi vecina, no el niño) comiendo rollitos de primavera
Era yo y mi familia y mis amigos y Claudel y la vecina del quinto izquierda que un versículo después sigue sin haberme devuelto el libro (a ver si te pasas por casa y te olvidas del cantante chino y ya de paso…) y el niño que le enseñaba la polla y el puto cantante chino y la camarera que la sirvió (a mi vecina) y su hija (de mi vecina) y su compañero de clase (ignoro si le enseña el pirulín) que ahora es alumno del niño exhibicionista (ay, el tiempo) y un bielorruso que no conozco y, en fin,
Era el mundo entero
Lo que pediste al pedirme que me entregara enteramente a ti
Porque yo no soy enteramente yo si no es con este mundo que me rodea
Y mi nombre es sólo una palabra si no la pronuncian los demás
La pena de tu Dios
Fue que nadie pudiera pronunciar su centésimo nombre
Por eso no tenía principio ni tampoco tenía fin
Me recordaba a las noches en Islandia
Con lo que a mí me gusta el sol cuando se pone
Y hace que mi sombra sea larga como un camino
Y lo mejor de este camino es que se mueve cuando yo me muevo
Cuando alguien me llama, por ejemplo, y me dice ven aquí
Y me hace probar sus palabras, a veces llenas de miedo
Llenas de dolor y de miedo a la vida
Y yo que soy tan egoísta canto por ellos
Canto por Helena y canto por Martina
Canto por mi madre y por el bielorruso
Canto por unirnos y es que estamos tan solos
He visto que las palabras pueden hacernos llorar
Y tú que me pediste
Que me entregara enteramente a ti justo cuando
Ya había perdido la virginidad
Y las ganas de encontrarla
Quien ha mordido la tierra conserva su sabor entre los dientes
Quien ha probado la sangre ya no podrá alimentarse de agua cristalina y de miel
Vivo en la tierra y no soy la única persona en este mundo
Mis labios son la muralla de una ciudad
Que no me pertenece

***

Yo le doy una rama y ella vuela como un pájaro
Y me envía postales de los lugares más lejanos
En las que siempre se dibuja un camino
Que yo sigo sin pensarlo
Al fondo está el mar, siempre el mar
Y ella siempre, ella siempre esperando
Mientras rompen a sus pies las olas
Que buscaban una orilla desde tiempos de Homero
Y justo cuando las olas amenazan con ahogarle
Ella se marcha volando como un pájaro
Y nadie sabría decir desde la tierra
En qué rama acabará este vuelo
Cada vez que alguien me pregunta
Yo le digo que es muy fácil encontrarla
Que basta con subirse al cercanías
Y ya no bajarse hasta la última parada
Y es así cómo un día
La encontré sosteniendo el mundo
Igual que si fuera una manzana
Y la vida fuera un mordisco





Capital

Suena la lluvia o las gotas de la lluvia
Que amansan o que golpean la ciudad de Bogotá. Rebrotan
Los vendedores de paraguas, los compradores, los paraguas. Los tejados
Son los primeros en desarrollar escamas con su arcilla. Hay montañas
Que envidian o que dibujan el único rascacielos de la ciudad.
Suenan las gotas de la lluvia como monedas arrojadas con rabia. Si la rabia
Crece, crea silencios o estrellas entre las tejas. Nos gusta creerlas
O recrearlos, comprar chubasqueros con sus logos, zapatillas. En los charcos
Hay peces de colores o que nadan. Bogotá es una urbe
Con más de ocho millones de personas vivas.
El sonido de la lluvia es para todos por igual.





Joaquín Zapata Pinteño




JOAQUÍN ZAPATA PINTEÑO Nació en Elche (Alicante), España. Tras el Bachiller opositó para el ingreso en la Academia General Militar, desistió tras tres años de milicia e inició estudios de Arquitectura Técnica. En 1967 ingresa en el Cuerpo Técnico de la Administración, once años después pide excedencia para ejercer como Procurador de los Tribunales. Se diploma en Derecho de la Unión Europea y en Alta Dirección de Empresas y dirige un despacho profesional por más de treinta años.
En Madrid se diploma en Biomagnetismo Médico y en Cuba obtiene el Postgrado en Medicina Natural y Tradicional. Es miembro de la AMECA, Asociación Médica del Caribe y crea en Bogotá una Fundación Médica. 
Marino y poeta vocacional. Hace parte de los Talleres Poéticos dirigidos por los poetas Jaime Londoño, Jhon Galán Casanova y Alberto Rodriguez Tosca, que asesoró en la publicación de su primer libro de poesía que recoge poemas desde 1980 hasta mediados de 2015.


LOS VIERNES, EN EL JARDÍN

Sin querer,
todos los viernes se ponían cita en el jardín.
Adónde van los besos,
las palabras se miran sin querer.
Y sin querer
los ojos se desentienden de sus lágrimas.
El jardín era jardín
sólo cuando ella lo miraba.





DECAPITACIÓN

No era su cuerpo el metal,
ni un tren estacionado en un desierto,
ni la sangre muerta,
ni años el otoño.
No eran suyos ese cuerpo ni esa piel.
Eran racimos de la memoria descolgándose
sobre el septiembre de los otros,
como una festiva decapitación
sobre los carriles del tren.





NO SÓLO POR ESO


Sobre una nube esculpió su rostro a golpe de rocío. Una granada con sangre, abierta a gajos, descendió de su cénit hasta ella. Dentro, el hombre aún sin crecer. La nube se des- vaneció y ahora, cuando miro al cielo, veo como hila sus jirones y oigo la voz gregoriana de aquél niño. A la esculto- ra de nubes debo este reencuentro. Por eso debo amarla. Y no solo por eso.







Joaquín Zapata Pinteño presentando su
primer libro en la Librería Trilce de Bogotá.



Noche oscura

Jornalero de la noche,
negro salario a la espalda,
hace y deshace pasos,
siempre la cabeza gacha
A su invisible compaña
habla sovoz
arrendando unas palabras
Caminador de las lunas,
perseguidor de guadañas,
sordo a las voces que callan,
ciego a las oscuras horas
y mudo para nosotros
que decidimos pararlas
matando cada jornada
el orto de su esperanza
En ese hacer y deshacer sus pasos
que un grave silencio acompaña
hasta se le niegan trinos
al soldado centinela
de todas las madrugadas
Nuestros mundos separados
que las heridas c0nsagran
se cruzan en los caminos
al despertar la mañana
Y los fantasmas drogados
con refugio en las entrañas
se despiertan asustados
porque la conciencia ladra
estertores de pavor
a la miseria callada
El jornalero nocturno
tiene un temor que es el alba
Nosotros la noche escura
la noche  oscura del alma





Emperador


Desde mi sillón burdeos
le llegan a la mirada
 cuatro planos verticales
Verde cima de los Andes
con una bufanda blanca,
las fachadas de unas casas
                                      en piedra, curuba y alba,
el oro-azul de unas rejas
y el cristal de mi ventana
Toda la tarde se inunda
del oro intenso que irradia
 ese  gran emperador
que hacia el Occidente se marcha
Pero está ansiosa la noche
por extender su gran manta
que va tragándose cimas,
evaporando bufandas,
borrando los horizontes,
ocultando las fachadas
y a todos los arcoíris
robándoles su arrogancia
Ya no hay paisaje exterior
que se grave en la mirada,
solo luces que titilan
cuando la mirada es alta
Desde mi sillón burdeos
solo veo un lienzo negro,
la noche está consumada
y también el pensamiento.





Frío recuerdo     

Es yerto el paisaje
que la luz de tus ojos refleja,
es agudo y frío,
es un lago helado
oscuro y profundo
Es gélido el aire
que al pasar me dejas,
perfil de cristales
de aristas cortados
y oscuro el camino
que trazan tus pasos
de indelebles huellas
Tan inerte es el recuerdo
que más que pasado
me parece un sueño
del que se despierta
queriendo olvidarlo
----------
Verás pasar tu primavera
por la inmensa planicie de tu otero
veloz como la nube solitaria
que rauda vuela su etéreo camino
Intentarás seguirla en tu mirada,
buscarás de nuevo otra montaña
de cúspide más alta, más inédita
y al subirla, torneando,
no verás otro paisaje
que el otoño inesperado de tu vida
con sus hojas pálidas, caídas,
abrigando con su manto
tu lánguida nostalgia
Y en tu crisálida retina
quedarán impresionados
nubarrones de recuerdos
de otras vidas, que trazaron
la tuya como cautiva
En la ambición de subir más alto
llegará el transcurso de tu invierno,
pereciendo, caminando entre sus nieves,
para volver, entre cenizas invisibles,
a subirte en la cima de otro otero
Ya todo estará con su armonía
y con su inmenso silencio




Los versos resurgidos

Hoy se me niega, poema, tu escritura
y el compás de tu música escondida;
oculto está tu sonido entre fonemas
temeroso, oprimido, acallado,
prisionero del silencio
En la noche, sin estrellas, de su olvido,
en este laberinto de Teseo,
el hilo de Ariadna voy buscando
de lo que pudo ser tu métrica y tu ritmo
Con el alba llegará mi musa
y en su arpa la música escondida.
Dejarán su mausoleo los morfemas,
saliendo de su silencio, palpitando,
los versos que nunca perecieron

7/03/2016

Franz Serrano Rodríguez



Franz Serrano Rodríguez es un declamador español de origen granadino. Estudió en la Universidad de Barcelona y su trabajo como voz de poemas, cuentos, discursos y novelas de varios escritores, vivos y muertos, le han hecho merecedor de un amplio reconocimiento a su importante trabajo.
A través de su canal en YouTube, Serrano publica con regularidad textos literarios que por sí solos ya son fuertes piezas dentro del canon de la literatura en español, pero que en la voz de Franz cobran otra vida, otro rumbo, otra dimensión. Desde Walt Whitman y John Steinbek, hasta Juan Rulfo y Julio Cortázar, pasando por Hernando Guerra Tovar, Sandra Uribe Pérez, Andrés Caiceo, Charles Bukowski, Leopoldo Lugones, Gil de Biedma, Mario Benedetti, Neruda, Luis Cernuda, Roque Dalton, Fray Luis de León, Delmira Agustini, Pizarnik, Baudelaire, Jaime Sabines, Dostoievski, Roberto Juarroz, Bioy Casares, Aleixandre, Rilke, Ralph Waldo Emerson, Paul Eluard, Huxley, Sartre, Jack London, Bertolt Brech, Verlaine, Mallarmé, Lovecraft, Hemingway, Shakespeare, Eduardo Chirinos, Emily Dickinson, Wilde, William Blake, Rubén Darío, Amado Nervo, Juan Gelman, Onetti, Holderlin, Camus, Rimbaud, Borges, Lizalde, Kafka, José Asunción Silva, Eduardo Galeano, Piedad Bonnett, De Nerval, Bécquer, Poe, Byron, Goethe, Paz, Asimov, Tawin, Narosky, Mutis, Altolaguirre, Pushkin, Bradbury, González Tuñon, Cavafis, Papini, Celan, Voltaire, Delibes, Pedro Arturo Estrada, Rojas Herazo, Tagore,Juan Ramón Jiménez, Julio Daniel Chaparro, Cote Lamus, José Martí, Nicanor Parra, Pedro Salinas, Juan de Castellanos, Holan, Dumas, García Márquez, Silvina Ocampo, Panero, Miguel de Unamuno, Olga Orozco, Storni , Saramago, Goytisolo, Girondo, Carpentier, Cioran, Constantini, Carver, Vilariño, Pessoa, Huidobro, Dylan Thomas, Gunter Grass, Porchia, Pelegrini, Pérez Galdós, Stevenson, Valle Inclán, Carlos Fuentes, Cervantes, Mistral, Faulkner, Sábato, Madariaga, Machado, Poniatowska, Agatha Christie, José Hierro, Lope de Vegay, Alberti, Hesse, Walsh, Francisdo de Quevedo, Verlaine, Nazim Hikmet, Artaud, Pacheco, Eliot, Guillén, Miller, Schiller, Ungaretti, Anne Sexton, César Vallejo, Gioconda Belli, Cabrera Infante, Expósito, Flaubert, de Moraes, Pilía, Espronceda, Mauppasant, Tennessee Williams, Woolf, Ortega y Gasset, Plath, Andrés Barbosa Vivas, Gómez Jattin, Ajmátova, León Felipe, Julio Florez, Barba Jacob, Fina García Marruz, Proust, Szymborsca, Teillier, Ibarbourou, María Mercedes Carranza, Gerardo Diego, Hoffmann, Dámaso Alonso, Joyce, Yourcenar, Gógol, Moravia, Dickens, Quiroga, Hugo Mojica, Fijman, Marechal, Derek Walcott, Murakami, Giordano Bruno, Reinaldo Arenas, Darío Jaramillo Agudelo, Marichal, Jorge Artel, Gonzálo Arango, Arlt, Pío Baroja, Chéjov, Ginsberg, Scott Fitzgerald, Bousoño, Cohen, Ferlinghetti, Lihn, Thoreau, Boccaccio, Asturias, Tzara, Bretón, Moliére, Safo, Milosz, Conrad, Gonzalo Rojas, Corbiere, Soyika, Federico Diaz-Granados, Ricardo Infante, Primo Levi, Roberto Bolaño, Rosalía de Castro, Catulo, Celaya, Mishima, Apollinaire, Calvino, Auden, D'annunzio, Emilio Prados, Pound, Cardenal, Melville, de Campoamor, Munro, Pasternak, Lezama Lima y, por supuesto,  Miguel Hernández, García Lorca y Blas de Otero entre otros, muchos otros.
Este extenso listado de nombres y mundos que se retratan en la voz de Serrano demuestran el amplio bagaje cultural y literario que se contiene en el declamador, haciéndolo un importante referente y paradigma de la declamación a nivel internacional. Fe de ello pueden dar los casi diez mil seguidores que vez a vez reproducen los audios que Franz graba, edita y publica en la red.
Es por esto que tengo el gusto de compartir dos poemas de mi autoría declamados por nuestro invitado del día de hoy. 
Comparto, pues, el primer poema titulado Un poeta es un satélite en constante caída, perteneciente al libro homónimo (Senderos Editores, 2015) y el segundo que no tiene nombre pero que el declamador intituló con la frase que abre el texto, VENGO DEL SILENCIO, perteneciente al libro Flores para un ocaso (Liga Latinoamericana de Artistas, Bogotá, 2013). 
Al final comparto algunos poemas de escritores colombianos, también recitados por Franz Serrano.



Muchas gracias a Franz Serrano Rodríguez por esta importante labor cultural y de difusión que adelanta.

Un abrazo fraterno desde esta Bacatá gris y querida.

Omar Garzón


Un poeta es un satélite en constante caída:



VENGO DEL SILENCIO:








12/08/2015

NUEVOS DIÁLOGOS DE LA POESÍA


Amigos: Están cordialmente invitados para que asistan este viernes 11 de diciembre a la Casa de Poesía Silva (Calle 12C No. 3-41 Barrio La Candelaria, Bogotá) para escuchar en diálogo a los autores Georgia Kaltsidou, Joaquín Zapata Pinteño, María Paz Guerrero y Omar Garzón. La cita es a las cuatro de la tarde.

Presenta: Carlos Andrés Almeyda.
Conduce: Mario Torres Duarte.


Adjunto un poema y una pequeña reseña bio-bibliográfica de los poetas invitados para que los conozcan un poco. Igualmente podrán consultar algo de información de los mismos en los enlaces adjuntos alfinal. 




Georgia Kaltsidou (Thessaloniki – Grecia, 12 de Marzo 1961): Poeta-Novelista-Ensayista. Reside en Bogotá - Colombia. Nació en Thessaloniki, capital de Macedonia, al norte de Grecia.. 
En Colombia vive hace unas tres décadas, donde se dedicó a dictar innumerables conferencias sobre tópicos de la cultura y lengua griegas en diferentes centros educativos de Bogotá. Varios artículos y conferencias, como también cuentos, han sido publicados. El gobierno de Grecia le galardonó el año 2008 en la ciudad de Atenas como  Embajadora del Helenismo. Actualmente se dedica a traducir textos literarios y escribir su primera novela histórica. La Editorial Caza de Libros publicó el 2012, en castellano y griego, su primer libro de poesía, Destellos y en el 2014 la misma editorial publicó su segunda antología poética La vida sería una bella alternativa.



Orfeo

Llevo la tempestad
en mi alma
que arrasa a su paso
mármoles rotos

En la médula cantos
de otros tiempos

Y el llanto de Orfeo







Joaquín Zapata Pinteño nació en Alicante, España. Estudió Derecho. Reside en Colombia donde ejerce la medicina en el Centro de Medicina Bioenergética ALMHI. Autor del libro La invisibilidad de la ceniza, publicado por la editorial Domingo Atrasado (Bogotá, 2015)


Frío recuerdo    

Es yerto el paisaje
que la luz de tus ojos refleja,
es agudo y frío,
es un lago helado
oscuro y profundo

Es gélido el aire
que al pasar me dejas,
perfil de cristales
de aristas cortados
y oscuro el camino
que trazan tus pasos
de indelebles huellas

Tan inerte es el recuerdo
que más que pasado
me parece un sueño
del que se despierta
queriendo olvidarlo


Más sobre Joaquín Zapata Pinteño: http://www.domingoatrasado.com/sigloxxi/joaquinzapata.html






María Paz Guerrero es Literata de la Universidad de Los Andes donde fue publicada su monografía meritoria de grado, “El dolor de estar vivo en los Poemas Póstumos I de César Vallejo”. Realizó maestría en literatura comparada de la Universidad de la Sorbona Nueva, titulada “Del silencio al instante en la poética de José Manuel Arango”. Ha dictado conferencias sobre poesía francesa en la Agenda Cultural del Gimnasio Moderno, en las universidades de los Andes y Javeriana. Dirigió un club de poesía colombiana contemporánea en la librería Casa Tomada durante un semestre. Cursa su segundo año de doctorado en literatura comparada en la Universidad de Lyon 3, con tesis titulada “Las nuevas escrituras del silencio en Antonin Artaud, Henri Michaux, José Manuel Arango y José Watanabe”. Ha participado en lecturas de poesía “Lectura bajo los árboles”, “Festival Ojo en la tinta” y “Nuevas poetas en Bogotá”, con su obra poética inédita: Toda tierra arde.

En el siguiente enlace encontrará un artículo de María Paz Guerrero publicado en el Magazín del periódico El Espectador: http://blogs.elespectador.com/elmagazin/2011/03/31/inshalla-dice-la-poeta/






Omar Garzón Pinto (Bogotá). Sus poemas han sido publicados en antologías, periódicos y revistas especializadas de España, Guinea Ecuatorial y varios países de Latinoamérica. Desde el 2008 trabaja como profesor de humanidades (Geografía, Historia y Literatura, principalmente) en varias instituciones educativas de Bogotá y como tallerista, promotor y difusor cultural de varias colectivos artísticos y fundaciones de la misma ciudad. Autor de los libros de poesía Faro desnudo, editado por la Liga Latinoamericana de Artistas (Bogotá, 2011), Flores para un ocaso, Liga Latinoamericana de Artistas (Bogotá, 2013) y Un poeta es un satélite en constante caída, Senderos Editores (Bogotá, 2015).



Peregrinación a Trujillo

Y bien, ya estamos aquí

sin decir un solo nombre,

sin cobrar venganza alguna,

acostando nuestras sombras

al lado de los nuestros

y pasa el viento

como un abismo a cada lado.

Todo cabe en una lágrima

y en esta lluvia que nos baja

/por la cara.

Por dentro aún gritamos

cuando la carne ahora es tierra

y nuestro llanto es tierra

/con su carne,

esa tierra en donde caben

todos sus nombres,

esa que nadie recuerda.

Ahí están aunque no los vemos

y los oímos cuando ya no dicen

y les hablamos cuando ya no escuchan.

El recuerdo nos hace uno de nuevo,

nos hace niños a la sombra

de algún árbol del presente

y nos atrevemos a nacer

precisamente aquí

donde la muerte es cada paso.

Nunca había pesado tanto

una flor entre los dedos.




Recibiendo a Cristo en La Mejor Esquina

Silencio adentro.

Silencio afuera.

Ni latido.

Ni suspiro.

Ni brisa.

Ni lluvia.

Ni voz.

Ni ola.

Ni palmada.

Ni tiempo.

Ni nadie.

Ni nada.

Nada se siente

cuando se tiene

un abismo entre las cejas.

Silencio adentro.

Silencio afuera.

Cristo recién resucitado

acaba de morir de nuevo.


Georgia Kaltsidou, Joaquín Zapata Pinteño,
María Paz Guerrero y Omar Garzón.

10/08/2014

A galopar - Attaque 77


Poema Galope, del vate Rafael Alberti, esta vez musicalizado por la banda española Attaque 77.


2/28/2014

Ben Clark



Ben Clark (Ibiza; 21 de junio de 1984), escritor ibicenco de origen británico, residente en España.
Ha recibido diversos premios literarios entre los que destacan el Premio Hiperión 2006 ex aequo con David Leo García, el VII Premio Nacional de Poesía Joven Félix Grande, el IV Premio de Poesía Joven RNE por un libro escrito con el poeta salmantino Andrés Catalán y el Premio Ciutat de Palma Joan Alcover 2013. En 2012 y en 2013 obtuvo un accésit en los Premios del Tren. Ha sido becario de creación literaria en la Fundación Antonio Gala (2004-2005); en The Hawthornden Castle International Retreat for Writers, (Escocia); y en The Château de Lavigny International Writers’ Residence (Suiza). Entre 2002 y 2012 mantuvo una columna semanal en catalán en el Diario de Ibiza y ha colaborado con entrevistas y artículos para otros medios como La Vanguardia o El País. Ha traducido a los poetas Anne Sexton, Stephen Dunn y Edward Thomas, y al narrador estadounidense George Saunders. Su obra aparece en diversos recuentos y antologías de la poesía reciente.

 Más sobre la obra de Ben Clark: http://es.wikipedia.org/wiki/Ben_Clark



QUIERO QUE ME DEVUELVAN MI BASURA

Quiero que me devuelvan mi basura.
La rechacé en un tiempo muy distinto:
yo no sabía entonces –no explicaron–
que pronto embargarían cada cuenta,
que sólo los residuos eran nuestros.


de Basura.
Editorial Delirio, 2011




LA HORA DEL PASEO

Un hombre que ha salido con su perro,
un hombre que ha salido muy temprano,
que pasa por delante de la mar
sintiéndose distinto a la mañana
anterior, repitiendo sin embargo
cada paso de ayer, como una máquina.
Se ignora si es la bestia quien lo lleva,
o si en cambio conduce el ser humano;
o si se necesitan mutuamente
como se necesitan con urgencia
los amantes los sábados.
Amanece despacio y alguien grita
sin que nadie pregunte ni responda.

Y es que sólo hay un hombre paseando,
no arrastra tras de sí ningún dolor,
no representa nada, no es un símbolo
de ningún tipo, no es una metáfora
de la pena y la angustia de vivir,
hay poemas mejores para aquello.

Aquí sólo hay un hombre que ha sacado
a su perro a la calle unos minutos.
Que pretende volver en cuanto pueda
a la cama a seguir imaginando
que el perro se le muere, que de pronto
se le destina a un sitio donde nadie
entienda una palabra en castellano.
Un sitio sin correas. Eso piensa
el hombre que pasea con su perro,
el hombre que ha salido tan temprano
porque le aterroriza que otros hombres
puedan interrogarle con preguntas
sobre la raza y sobre las costumbres
del animal que tiene amordazado,
mientras sale a la calle con su perro
aburrido del mundo, junto al mar,
y piensa que ha vivido muchos años
y que ha sido feliz muy pocas veces,
y que ha tenido varios perros buenos
pero sólo un amor, y ese fue malo.




CONTRA LA LITERATURA

No hay nada más inútil que escribir.
Nada más dependiente que los libros.
Pero Alberto me llama y me pregunta
"¿Qué te está pareciendo mi novela?"
Y yo le digo bien, salvo este punto
y el momento en que dice esto y aquello
y él escucha y anota y bien parece
que aquí estamos haciendo algo importante.

Quién pudiera vivir fuera de un libro,
juntar en un hatillo las palabras
y haciéndose a la mar decir "Adiós;
me voy para morir entre las fauces
de una auténtica bestia, les regalo
la curva de mi espalda, mis bolígrafos,
el impreciso sueño de la gloria,
la implacable derrota de mi olvido".




Self-service

Para Sara


Yo nunca he pretendido nada más:
estar vivo y consciente cuando mueras;
porque yo no me fío,
porque al final no hay nadie más que uno
mismo y su tozudez y, claro está,
su amor.
              Haz con tu vida lo que quieras,
no te estoy proponiendo ningún pacto.

La gente es cada vez más y más joven
y no es justo exigirle lo imposible.

Así que me reafirmo y me prometo
y me cuido y procuro no morir
para hacerte vivir un poco más.




HOY

Hoy ha sido el primer día después.
Las plazas se han llenado de mazorcas
y la gente se acuerda, sin saber
muy bien por qué, del viaje de Colón,
y todo es ancestral y todo es nuevo.

Hoy ha sido el primer día de todos.
Los libros no leídos ya no importan,
los amores no amados son tan solo
nombres que se arañaron en la arena,
el recuerdo de un sueño en plena noche.

Hace falta volver a definir
el Tiempo, renombrar
los días —siempre y cuando sean días
y noches todavía separables—
porque hoy ya nada puede ser lo mismo.




QUIZÁ

If we could see all all might seem good.
EDWARD THOMAS


Cuando no había labores y la gente caminaba
de norte a sur huyendo de un dios niño
salvaje, cuando con pocas
palabras era fácil hacer fuego,
debió existir por fuerza un hombre bruto,
el primero de todos los que habrían
de poblar los pasillos con nuevas mansedumbres.
Debía parecerse en algo a mí,
quizá,
mirando hacia la luz del horizonte
y caminando solo.
Yo no sé si él llegó a intuir entonces
el increíble número no nato
de cuerpos y kilómetros que aún
faltaban todavía.
Y si hubiera contemplado el vasto horror incumplido,
todo el dolor que podría evitarse
si abrazara aquel niño dios del norte,
si quieto fuera fósil, roca, nada.
Si tuviera delante guerras y noches ciegas
y llantos y niñas serias vestidas con uniforme;
un ejército de miércoles sin fin marchando hacia atrás;
hundiéndose en su pecho
susurrando los nombres de los muertos
que nunca nacerían si él muriera.
Si este abuelo imposible pudiera verlo todo
y en un instante lúcido
pudiera vislumbrarte aquí sentada,
fruto extraño de la sucia deriva de los milenios,

quizá le pareciera todo bueno.