10/28/2013

Jorge Carlos Ruíz de la Quintana


Jorge Carlos Ruiz De la Quintana (La Paz, Bolivia, 1979). Poeta y narrador. Estudió Filosofía, Antropología y Teología. Creció acurrucado en las faldas del Illimani. Inficionado por los demonios y las manías de la naturaleza humana se fue a perseguir su propia vida. Ama el campo y la selva, porque se siente parte de la revolución que allí habita. Ha trabajado junto a comunidades indígenas de distintas latitudes de Latinoamérica, compartiendo la esperanza que trae la lluvia. Tiene publicados cuentos, artículos y es columnista. Afirma que la poesía lo ha estado enloqueciendo con cruda insistencia desde su juventud. Recientemente participó en el XXI Festival Internacional de Poesía de Bogotá.



POLVO Y LUNA

Solos con orquesta y noche
                        un faro poderoso
                                               polvo de luciérnagas
                                                                                   la selva gimiente

Desnudos recorríamos de la mano el mundo
bordeábamos el claro abierto por los creadores
un nido gigante cercado por supremos árboles
Por madre y madrina teníamos a esa luna ardida
Ave celeste
            dueña de la leche
                                   agua espehermosa
con la que nos lavamos

Engarce añejo de los amantes
inflamados con el cielo
se expanden
Culebras enroscadas
jugando con el universo
Testamento de escamas y pieles

prendidas al calendario

EL ESPACIO ENTRE LOS ABRAZOS


Hay una memoria muy antigua
de mujeres y hombres que se dan la cara
escarpan las montañas
confeccionan los caminos
y confiesan que se aman

Los brazos circundan las espaldas
Enmudecida la galaxia y las palabras
los pechos y las barrigas se descubren imantadas
las cabezas se entrelazan

Justo en el centro de esa letanía
un agudo frío en la panza
delata todo el miedo que fabrica el amor

Hay una memoria muy antigua
de gente sin lengua y sin rostro
despeñados iracundos bajo tierra
que han recorrido todos los pasajes de ese abismo
y por fin saben el nombre de lo sienten

The Nueva Orleans Night Club y Otros Cuentos


El próximo martes 29 de octubre a las seis de la tarde se realizará en la Casa de la delegación del Huila (Calle 35 No. 6 - 13, Bogotá, Colombia)  la última exposición colectiva del año 2013 de la Liga Latinoamericana de Artistas. Coral Ochoa, Sergio Olmos, Anuk Guerreo, Javier Gutiérrez R., Ingrid P. González, Ecca Paz y Alonso Jiménez, director de la Liga Latinoamericana de Artistas, realizarán una muestra de pintura, performance y literatura. Uno de los actos principales de este evento será el lanzamiento del libro The Nueva Orleans Club y Otros cuentos de la escritora colombiana Ingrid P González.
Todos están cordialmente invitados a que asistan a esta celebración de cierre de temporada 2013 de este colectivo artístico.

The Nueva Orleans Club y Otros cuentos de Ingrid González

Arturo Parra

Intérprete, creador y compositor colombiano residente en el exterior. Arturo Parra será el encargado de cerrar el 4to Festival de Literatura de Bogotá el próximo viernes 8 de noviembre a las seis de la tarde en el Auditorio Huitaca de la Alcaldía Mayor de Bogotá, ubicado en la Cra 8 No. 10 - 65. Se presentará en compañía de su fórmula Catherine Ego, con quien formó el dúo Paroles Égales.


4to Festival de Literatura de Bogotá

Por: Omar Garzón 
* Fusilado, de la serie "Paredón de fusilamiento".
La invitación para este fin de mes y comienzo de noviembre es que nos programemos y asistamos a los eventos organizados en el marco del 4to Festival de Literatura de Bogotá que inició el pasado viernes 25 de octubre y cuyo lanzamiento fue el sábado 26 en la Universidad Javeriana de Bogotá. Este evento estuvo a cargo de Javier Osuna, Premio Nacional de Periodismo y director de la Fundación Fahrenheit 451, quien dio unas palabras de apertura a esta celebración y en apoyo a Chico Baute, escritor y periodista que tuvo que salir del país después de recibir amenazas contra su vida, razón por la cual no pudo participar en esta versión del festival a pesar de que tenía programado un recital dentro del mismo. Como segundo punto de la inauguración del festival, pasaron a la tarima algunas integrantes de Asfaddes que compartieron poemas propios y de algunos de sus familiares desaparecidos. Este punto, como los demás, en cumplimiento a la temática que lleva este año el festival, el cual está dedicado a los desaparecidos por el conflicto armado. Acto seguido, el poeta chileno Raúl Zurita nos deleitó con un recital que nos dejó a todos sin aliento y sin palabras porque, al finalizar, muchos de los que estábamos en el auditorio, sino todos, sentíamos que Zurita ya lo había dicho todo, no sólo con su voz, también con su rostro, con su sombra, con su cuerpo que, mientras se acercaba a su lugar de orador, dejaba su forma frágil para convertirse en un animal indomable que, con sólo abrir la boca, era capaz de dejarnos inmóviles y casi llorando, literalmente.
El cierre de este lanzamiento corrió por cuenta de la banda Alerta Kamarada que ofreció un gran concierto y un pequeño homenaje al bardo chileno.
En fin, este festival promete mucha diversión y deleite además de reflexión alrededor del conflicto que vive nuestro país.
Sea, pues, este 4to Festival de Literatura de Bogotá la excusa perfecta para compartir alrededor de la palabra y la memoria.



En el siguiente enlace puede encontrar la programación del 4to Festival de Literatura de Bogotá:


*La imagen del 4to Festival de Literatura de 
Bogotá corrió por cuenta del artistas Carlos 
Alarcón y su pintura Fusilado, de la serie 
"Paredón de fusilamiento".



Momentos de la inauguración del 4to Festival de Literatura de Bogotá 
Fotografías de Sebastián Bonilla Blanco


Revista Fahrenheit 451 No. 6


Alerta Kamarada y Jesús Daniel Sierra

"La poesía es el recuerdo" Raúl Zurita

Alerta Kamarada


Raúl Zurita. En segundo plano, Javier Osuna y Asfaddes


Raúl Zurita y Alerta Kamarada

Raúl Zurita y Jesús Daniel Sierra


Raúl Zurita y Sebastián Bonilla Blanco. Forografía de Jesús Daniel Díaz

9/08/2013

Juan Bilis


LA IJADA DE LA MADRE ES UNA TUMBA QUE CRÍA Y CRECE

La ijada de la madre es una tumba que cría
y crece
Y calienta
La temperatura de su muerto.
(¡ah de los ángeles salvados
En la intervención quirúrgica!)
Luego viene la mano abierta
El látex
Una hoja resplandece.
(Después las autopistas…)
La lengua es como un laberinto
Donde uno aprende a permanecer
En el interior de sus galerías dispuestas
De tal modo que todos cabemos;
Pero nadie puede huir.
Más tarde la tortícolis
La cirrosis
El complejo de tántalo
Y, sobre todo duele la hipocondría:
El temblor en el alma.
Y pasamos nuestras mejores horas
Entre sonidos marchitos
De máquinas y válvulas y voces
Hasta caer

En la ijada costado de la panza tierra. El punto /final de esta muerte que dura lo largo de una vida.

8/29/2013

Alexandra Walter

Mujer África
Mujer acurrucada labradora de la tierra adolorida sembradora de la última semilla ¿quién te ayuda?
Mujer acongojada cargadora del agua y de la leña portadora de hijos y de SIDA ¿quién te cuida?
Mujer abofeteada sepultada antes de tu muerte desflorada sin placer y con navaja ¿quién te ama?


Alexandra Walter (2011) Integrante grupo Cómplices – Música y Poesía Cali, Colombia

Música Andina - El Cóndor pasa

Canción El cóndor pasa (1913), de origen peruano. Música del compositor Daniel Alomía Robles; letra del dramaturgo Julio Baudouin y Paz.


8/17/2013

Ingrid P. González


Ingrid P. González nació en Bogotá, Colombia (1990). Cuentista, poeta. Ha realizado estudios sobre creación literaria en el Taller de Crónicas Barriales (2007), en el Taller de Escritores U. Central (2009) y en el Taller Virtual de Escritores (U. Central y Fundación Gilberto A. Avendaño).
Primer puesto en el concurso de ensayo de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño con el tema “Literatura, cultura y paz en Colombia” (2007). Jurado en el Concurso de Cuento, Poesía y Artes Gráficas del SENA (2009). Ha publicado crónica en la Antología de Crónicas Barriales y en la página web de la Biblioteca Luis Ángel Arango (2007), como poesía en la revista Gavia (U. Distrital, 2009), y en el libro Poesía Colombiana  (La Esquina Ediciones, 2009); Antología de letras y exlibris (Ediciones La Máquina Gris y Liga Latinoamericana de Artistas, 2010); Díptico: “Sin destino impuesto” Colombia y Rumania (compilación de dos poetas colombianos y poetas rumanos, 2010); portada del número 75 de la revista Bacánika, con el cuento Un Punto Negro; y en una antología de poesía latinoamericana femenina llamada Femina Poesi (2013) con la Liga Latinoamericana de Artistas; además de otras publicaciones.
Se encuentra próxima a lanzar su primer libro, The Nueva Orleans Night Club y Otros Cuentos editado por la Liga Latinoamericana de Artistas.
Fue fundadora y parte del equipo de redacción de la Revista Palabrero Virtual.
Ha sido invitada a diversos recitales de cuento y poesía en diferentes bibliotecas, universidades, y locaciones.
Actualmente cursa un pregrado en la Universidad Pedagógica Nacional y escribe en la sección Kien Bloguea, en la revista KienyKe.com 



Cada vez que nos decimos adiós…

Cada vez que nos decimos adiós,
hay un centímetro del fuego
que se alza sobre la roca
en forma de ceniza

hay un fragmento de piel
que se encoje sobre ella misma
y retuerce
y duele

hay un puño tibio,
azul,
que se posa en un umbral
invisible

Y la ira

Hay una ira
cada vez que nos decimos adiós;
enloquecida,
silenciosa 




Dalí

Ven, aunque no te requiera.
Ven, porque solo así serás
La cura de mar para
Mi paganismo.




Instantáneo

Creo
Y es el rayo,
Pongo esto, "esto",
Y es la fuerza
Que me quebranta.

Conoce mi espíritu
En instantáneo,
Mis manos que trabajan
El infinito.




Error

Las venas están saturadas.
Viaja en ellas el error
De la ascendencia inocente.
El niño extiende su puño,
Sabe que la sangre en él
No es la de sus padres.
Tiene las venas saturadas
De una sustancia que no se explica.
Es el error, dice su padre.
Él está inocente del puño del niño.

8/11/2013

LA TRISTEZA DE DIOS*

Omar Ortiz*


Una de las preguntas que plantea este poemario de Omar Garzón tiene que ver con si es cierto o no que Dios pueda derramar lágrimas como cualquier mortal. Si la divinidad llora, ¿lo hace por nosotros?, ¿por ella misma?, o simplemente como decía la abuela del poeta es un llanto que pretende consolar nuestras humanas congojas, nuestro vacío frente a la inexorable muerte. Son interrogantes que tan solo se pueden responder desde la poesía, porque contraría a la fría, veraz, objetiva estadística que nos cuantifica la barbarie, que nos numera de cuantas maneras podemos darle salida a la bestia que nos habita. La poesía, nos documenta la forma como entramos en la muerte, nos ilustra el mapa de nuestras calles  sembrado de manos y de tripas. Basta leer Testimonio no documentado sobre Chengue.
Por eso es importante la voz de los poetas, porque son ellos los testigos lúcidos de la sombras, de esa sombra esquiva ya que ni siquiera tu sombra te acompaña porque la dejaste atada a otra sombra que pasó desprevenida por el parque. Pero también son los privilegiados de la luz, de un efímero destello que se imprime en las huellas de un vaso vacío. Ese objeto que acompañó a Darío Betancourt Echeverry, natural de Restrepo, Valle, antes de ser desaparecido por los asesinos. Sí, la ausencia también puede acompañar desde un cortejo de luciérnagas.
Calígula de Alonso Jiménez
Tal vez los poemas de Garzón no sean los de un poeta que pretenda contar con un público que busque en la poesía la tan maltrecha belleza o la perfección formal de los versos. Porque sus poemas están hechos desde una contenida furia que no puede hacer concesiones de porcelana frente a una realidad que violenta día tras día nuestra percepción hasta llevarnos a pensar que volar por un segundo o colgarte de las nubes por un instante son las únicas formas de abrirte paso entre la niebla. Pero sin duda es una voz con un contenido altamente poético que se aferra a la poesía para sobrevivir, como leemos en Lo que me salva es la noche lenta donde nace el verso, Aquí estoy de nuevo, aferrado a este árbol que nace entre raíces de cal; a este que detenta en cada hoja la pupila de mis ojos; a este que da nacimiento a mi canto entre vientos de la noche. Aquí estoy, con el rostro en las rodillas, pensando en otra ruta, buscando otra salida. (…) Alguien que da vida a un árbol, que acaricia cada uno de sus frutos y encuentra refugio al abrigo de su sombra, no puede colgarse de sus ramas.

Tenemos a mano un libro de poemas, no de versos, menos de canciones, un libro, que como el fuego puede alimentarnos o consumirnos. Los que se atrevan por sus páginas no serán nunca favorecidos de los dioses.



*El texto anterior fue escrito por Omar Ortiz a manera de presentación del libro Flores para un ocaso el cual será publicado en octubre próximo.

*Omar Ortiz Forero (1950) es editor, gestor cultural, poeta y profesor. Abogado de la Universidad Santo Tomás.



Carátula de Flores para un ocaso. Foto de Paola Pinto (Bogotá, 2013).




"Yo no hablo de venganzas ni perdones,
el olvido es la única venganza y el único perdón"
Jorge Luis Borges


ELLOS eligieron ser la grieta del violín,
la pluma que cae de un gorrión en pleno vuelo,
la sombra que vino de ninguna parte y a ninguna parte fue.
Cayeron aquellas moscas que se posaban sobre los cuerpos
creyendo que construían un imperio para siempre.

Yo elegí ser el verso que se pasea con la brisa,
ese que no dice sus nombres,
ese que no los entierra porque nunca supo de ellos
y hace polvo cada uno de sus pasos con un poema;
Yo elegí ser ese:
El que no describe ni siquiera el más pequeño de sus dedos,
el que con estas líneas los olvida.


Al poeta Julio Daniel Chaparro






RECIBIENDO A CRISTO EN LA MEJOR ESQUINA



Silencio adentro.
Silencio afuera:
Ni latido.
Ni suspiro.
Ni brisa.
Ni lluvia.
Ni voz.
Ni ola.
Ni palmada.
Ni tiempo.
Ni nadie.
Ni nada.
Nada se siente
cuando se tiene
un abismo entre las cejas.
Silencio adentro.
Silencio afuera.
Cristo recién resucitado
acaba de morir de nuevo.


8/10/2013

Eve Violeta Gauna Piragine


LA ÚLTIMA LIBERTAD

Hoy he renunciado
a todas las luchas
para ser una voz errante
huérfana de batallas.
Abandono un mundo
que me abandonó hace tiempo
donde fui solo pasos
mendigando caminos.
He comprendido
que fuera de mi
no hay donde llegar,
que las paredes mienten encierro
porque la libertad
no se mide en metros,
y que el universo entero
puede ser una brutal cárcel.

Diego Alexander Vélez Quiroz

Celebramos la publicación del libro Elizabeth y las manzanas del poeta colombiano Diego Alexander Vélez Quiroz y esperamos tenerlo pronto en estas tierras ya que fue publicado en España. Muchos éxitos y buenos viento para él.



Diego Alexander nació en Popayán (Cauca) en 1987. Se licenció en Español y literatura, y actualmente cursa estudios de maestría en Literatura Latinoamericana. Es miembro editor y fundador de la revista literaria Polifonía y del Premio Nacional de poesía Quijote de Acero – Klepsidra Editores. Ha publicado El encuentro (cuento) y Elizabeth y las manzanas (poesía).


SELECCIÓN DE POEMAS


ELIZABETH Y LAS MANZANAS

Elizabeth tiene quince años,
los ojos quedos y esquivos
como dos peces azules.
Le gusta salir de noche
a disparar palabras verdes a los árboles secos,
bañarse al final de la tarde,
cuando los abismos esperan confundirse con el cielo,
le gusta salir y desaparecer,
convertirse en tigre y desgarrar al viento.
Confundirse.
Dejar de ser rosa para ser tallo, raíz o pétalo,
respirar el polen de sus abejas amantes,
Elizabeth traiciona su sexo al mediodía.
Cuando regresa de clase
hace camino para sus manos blancas,
se complace en acariciar senos firmes
y trenzar cabellos largos,
o besarlos y respirar un sudor que parece suyo.
Elizabeth calla cuando mamá está en casa,
sonríe cuando juega a la pelota
y suspira cuando yo no estoy.
Elizabeth se ha ido de casa,
probablemente encontró un nuevo vientre
y querrá volver al paraíso
para morder de nuevo las manzanas.



SUBSUELO

La ciudad,
ese mural de oscuros espejos,
guarda, entre sus grietas,
animales tuertos,
sucias madejas de huesos cansados y de venas rotas
que se ocultan,
pacientes,
en el subsuelo del olvido.
Guardan, en bolsas de aire,
un pedazo de pan,
una madrugada amable,
algunas monedas negras.
Lavan la suciedad de sus días
con la lluvia nocturna
o la endurecen con soles verdes en una estación
cercana.
………………………………………
Entre esos hombres está mi hermano, mi padre, mi
amigo, mi hijo.
Uno de esos hombres,
tal vez,
soy yo,
o Dios esperando por el paraíso.



IMÁGENES DE DOMINGO FRENTE A LA PUERTA DE SAN PEDRO

El cielo entró en receso ante el altísimo precio del
pecado.
Caos lleva el rostro de un jardín sin manzanas, es uno
más de los ciegos amantes.
Parece que Dios se ha colgado en los cabellos de
María,
no se sabe cuál será el tamaño de su sepultura.
Los arcángeles rumoran el regreso de Adán.
Se ofrece recompensa a quien brinde información
sobre el paradero de Eva,
desde su partida han muerto todas las serpientes
ocasionando, así, una progresiva desaparición de las
especies.
Las charcas del cielo se han llenado de espinas,
por ello mueren los ángeles de sed.
………………………………………
El infierno es un volcán extinto,
un niño salta a la cuerda en sus entrañas,
el fuego siempre vuelve.
Sí, el cielo está a punto de desaparecer
y en ti sigue haciendo frío,
¿Adónde irás entonces?



NADA NOS PERTENECE

Para mi madre, que un día me dijo
 –Esta vida mía le pertenece, hijo-.

Nada nos pertenece madre,
nada nos pertenece.
Ni esta vida de paso que apenas nos sostiene,
ni los remotos días en que viste la dicha,
¡esa dicha tan breve!


No madre, nada nos pertenece.
Yo te escucho y lamento cada tarde vacía,
me culpo, yo conozco la culpa,
por no ser más feliz, por no aferrarme más,
por dejar que me pase por encima la vida
o me alcance la muerte (y la acoja sin prisa).

Madre, nada nos pertenece.
Y nos es un pronombre que se pronuncia solo.

Yo, solo yo que te amo conozco de tus lágrimas
tan plagadas de historia.
Yo sé que un día, por ejemplo,
te sentiste tan sola y tan desamparada…
No madre, no sé nada,
guardemos los secretos,
toda la ropa sucia debe lavarse en casa.

Madre nada nos pertenece.
Un día nos iremos de esta casa,
de estos humildes muebles, de las blancas ventanas
y de las celosías. Un día nos iremos madre
y veremos de lejos, y cada vez más lejos,
que atrás se van quedando pedazos de la vida:
mi infancia consumada y tus dieciocho  años,
mi adolescencia vana sobre tu breve espalda
y tu vejez que aguarda acodarse en la mía.

Madre, son las dos menos treinta y nada nos pertenece,
solo nosotros, que apenas nos sabemos,
que apenas hemos visto un rostro en el espejo
y decimos entonces:
-este tiempo no cesa de roerme la vida-.

Yo madre, yo que soy esta herida,
esta herida de muerte que va sangrando tiempo,
hoy presiento que pronto,
(ojalá me equivoque) rendirás tus banderas
al barco de las sombras.
Y a pesar de que digo que nada,
incluso nada, tenemos en las manos,
tiemblo cuando imagino
tus brazos, tus abrazos, para siempre cerrados.

Nada nos pertenece madre, pero si de algo sirve
sigamos navegando, yo te ofrezco mi viento
para empujar tu barco.



PARA LLEGAR A PUERTO

Casi he llegado a puerto.
Después de un largo viaje,
de navegar sin rumbo, sin cartas y sin brújula,
hoy he visto de nuevo la orilla que me aguarda.

Llego sin tripulantes.
Soy solo yo, capitán y vigía de mi nave cansada,
esta nave que un día, un día ya remoto,

se dio a la mar con ansías de embriagarse del mundo
y vagar con las olas en aguas cuyo nombre
no ha sido pronunciado (secretamente,
tenía la certeza de que incluso las olas,
un día con buen viento, llegan hasta la costa).

Casi he llegado a puerto,
tan solo me hace falta fijar el rumbo exacto,
encontrar un motivo y echar por fin las anclas.
Tan solo necesito una palabra, para llegar a puerto una palabra,
dime tu nombre, esa palabra exacta,
y mi navío, te lo prometo, se anclará cada noche en tu orilla,
en tu cuerpo.

Tan solo necesito una palabra, para llegar a puerto una palabra,
Dime tu nombre.