10/23/2019

Jenny Zarit Bautista Rojas



Jenny Zarit Bautista Rojas, nació el 23 de marzo de 1985 en el municipio de San Gil- Santander (Colombia). Es la hija mayor entre las tres hijas de Gerardo Bautista Tangua y Martha Rojas. Inició en el maravilloso mundo de la escritura y los versos a la edad de los diez años, siempre enamorada de la vida, creativa, curiosa, versátil y con un cúmulo de sueños por cumplir. Se gradúa como Bachiller técnica con especialidad en turismo en el año 2000 del Colegio Técnico Nuestra Señora de la presentación de San Gil. Es licenciada en lengua Castellana y comunicación de la Universidad de Pamplona, especialista en pedagogía y docencia; se desempeña como profesora de la línea de expresión en la Fundación Universitaria de San Gil- Unisangil. 
Pertenece al colectivo de poetas Guanentá, movimiento joven orientado a promover el amor por la cultura y la poesía en la provincia y la región; también ha sido miembro del grupo Artesanos de la Palabra, en sus inicios denominado Cantera poética el cual incentiva y estimula a escribir, leer y recitar poesía. Este movimiento poético ha dado a conocer a las mejores mujeres poetas de la región. 
Participa en el año 2012 en el concurso de cuentos el Brasil de los sueños, quedando su cuento “los límites de la locura” entre los cinco mejores.
Se encuentra próxima a publicar a finales de noviembre de 2019 su primer poemario colectivo denominado Acordes poéticos- Cinco formas de sentir la poesía, junto con algunos miembros del colectivo de poetas Guanentá, proyecto que ha liderado desde sus inicios.
Promotora de cultura y del amor por el arte, las letras y los versos, tanto en sus alumnos como en todas las personas con quienes establece contacto intelectual, profesional y vivencial.
Esposa y madre; lectora asidua, escritora de narrativa (cuentos) y poeta de corazón, desde que siendo una infante descubre el fascinante mundo del arte de las letras, el cual la atrapa para siempre.


Porque no son mis manos las que escriben
es mi corazón el que expresa
Con sus versos el sentir 
Que se oculta en cada pliegue del alma



MI MEJOR REGALO

Te espero en mi ser,
refugio de amor cálido y palpitante,
con la nostalgia del pasado y el futuro que te ansían,
deseando tener tus frágiles manos
agarradas con las mías.

imagino tus sonrisas alegrando mi poesía,
te espero con el miedo de un amor desconocido,
de un amor tan puro, por el cielo permitido
al compás de un dulce arrullo.

Serás lucero que ilumine mis noches de desvelos,
Serás cometa inquieta volando sobre mi alma,
Llenando cada uno de mis días;
Seré tu madre
Aquel ser que te ama y te guía,
Serás mi hijo, fiel promesa
De ver hecho realidad
El mejor regalo de Dios en mi vida.


JEZABARO
Noviembre de 2013
Derechos de autor reservados.






FELIZ ÉPOCA

Cuando te tuve fui tan feliz y no lo sabía,
Fui feliz en la indómita aventura de cabalgar sin prisa al ritmo de cada risa,
De cada juego, de cada travesura imprecisa, que se precisa
Y se reviste de inocencia.
Contemplar el firmamento, dibujar esperanzas en las inverosímiles
Y variadas formas de las burbujas del cielo,
Blancas y sedosas nubes que se escabullen y reaparecen
Para confundir o reafirmar constelaciones de sueños.
Correr para ganar, llegar para sentir la dicha de vivir, de tener los pies cansados,
pero felices, por recorrer con amigos otros mundos mágicos,
las rodillas raspadas por jugar sobre ruedas grandes o pequeñas,
sentir en el cabello la arena de horas sumergidas en aguas profundas,
de ríos, mares o lagos o aguas de las que sean,
lo valioso era siempre mojar las cristalinas gotas de felicidad.
Vivir sin importar el que dirán, sin miedo de futuros,
Siendo felices con lo poco o mucho que se posaba ante nuestros ojos,
Sin pensar en materialismos, en falsas apariencias,
En riquezas o escasez, oh fui tan feliz contigo y no lo sabía…
¡Cómo te extraño mi niñez!


JEZABARO 
DIC 29/ 2015
Derechos de autor reservados







A través de la ventana

A través de la ventana
Diviso todo el amor que un día se quedó
Divagando ante la nada,
Observo mis ojos y los contemplo serenos
Entremezclados con la fresca lluvia
Que moja cada espacio de los sentidos
Que quizás salieron y no volvieron.
A través de la ventana
Observo inefables paisajes
Y me sumerjo en una suave brisa serena,
Aquella que me recuerda que la tristeza es pasajera
Y que la vida es un cúmulo de formidables sorpresas.
A través de la ventana
No puedo contenerme ante la magia del olvido,
Me increpo en lo vivido
Y susurro caricias y cánticos que jamás he recibido,
Pero que, se despliegan desnudos, cabizbajos
Socavando los misterios de aquello que se oculta y se agita.
Así, entre diáfanas sonrisas,
a través de la ventana me deslumbraron sus ojos,
me llevaron por caminos borrosos, que hoy no reconozco.
Pues quizás, esa ventana es el reflejo de lo que se esperaba encontrar,
Anhela volver y se quedó habitando
tan sólo en una imagen, un recuerdo.







ME QUEDO CONTIGO

Cuando ya nada me quede
Me quedará el fiel recuerdo
De una vida sin tiempo contigo.
Cuando ya nada me quede,
Retomaré tus mil sonrisas
Que te alegraron el alma sin motivo.

Cuando ya nada me quede besaré tus recuerdos,
Tus ausencias, tus olvidos, tu amor mi mundo entero.
Cuando ya nada me quede, me encontraré con la luz de tus ojos,
Magia viva, magia presente alumbrando mi destino.

Cuando ya nada me quede me abrazaré a tu latir
 Junto a Aquello que sembraste en el jardín más hermoso,
Al lado justo de mi corazón.

Cuando ya nada me quede
Hasta mi sombra repetirá tu canción;
No es posible que nada me quede,
Pues me quedaré siempre contigo, mi mayor bendición,
Mi mayor tesoro, vales más que el oro
Por eso te adoro.


JEZABARO
MAYO 7/ 2016
Derechos de autor reservados










Bicentenario: Grito de Libertad                   

Tu legado está presente,
Oh tierra del alma mía
En las tantas generaciones
Que soñaron con verte libre,
Enganchando tu raza a los ideales
De cientos de mártires y próceres que lucharon
En la batalla de tu luz y de tu gloria.

Criollos, mulatos, mestizos
Miles de indígenas, campesinos
e inocentes perecieron
Con el fuego de los cañones
Incendiados de poder,
¡oh inclementes! nos quisieron arrebatar
El oro, las riquezas y tesoros de nuestros ancestros.

Nos quitaron gran parte de lo material,
Pero, las riquezas de una heterogénea
Mezcla cultural, perduran para siempre;
Pues la esencia de una tierra pujante
Se lleva en el alma,
Arrancaron de un solo tajo
La vida de miles de inocentes,
Pero jamás lograron cortar las alas de un pueblo valiente,
Que lucha, que ama, que anhela, que siente.

Por eso celebremos con la frente en alto
Lo que jamás pudieron quitarnos,
Pues, no es nada menos que nuestro bicentenario.
De fiesta y júbilo se viste un país
Con inmensa riqueza natural y multicultural,
Bañada con paisajes majestuosos,
Geografías imponentes;
Y el calor de sus gentes, que no se enfría ni se resiente.

Manos laboriosas, mujeres y hombres pujantes,
¡Qué gran orgullo ser de la estirpe de tus hijos!,
Por ti somos lo que somos,
Una mezcla de diversa sangre corre por nuestras venas;
Como hermanos sintamos la felicidad de estar celebrando,
Pues, las cadenas no fueron eternas
Un grito de libertad resuena
como un eco avasallante en nuestra historia,
Hoy celebramos la libertad soñada hace más de 200 años.

Colombia hermosa, Colombia bella,
Cuna de héroes, tierra de contrastes
de inmensas alegrías y prófugas tristezas.
Dios te escogió para abrigar al amparo de tu cuna
A millones de almas, que sueñan con verte brillar en paz
Para morir y perdurar en apacible y eterna dicha,
Contemplando una gran descendencia que no se marchita,
Al contrario, grita: ¡Viva Colombia, tierra querida!
A pesar de todo, jamás te cambiaría.


JEZABARO
Marzo 25 de 2019
Derechos de autor reservados

5/06/2019

Esto no es una oda al mar



Para el más grande poeta.



Este poema no es avestruz
a pesar de que a menudo me escondo con él para huir de las palizas 
/de la vida.
Este poema no es gaviota porque ellas no son conscientes de su altura
y yo no soy digno de la aurora que se tiende debajo de sus alas.
Así son las cosas.
Todo emerge del canto de las olas y todo en ellas encuentra su final.
Tal vez ellas no lo entiendan. /Yo lo tengo por sentado:
las gaviotas llevan en sus alas el rugido brujo de las olas
las olas llevan en su lomo el rojo peso de las horas
la playa roza mis pies tratando de descifrar el secreto de mi alma
mientras en el mundo se están haciendo otras cosas más beneficiosas.
Este poema no es un alcatraz.
Me sembraron un dios en pleno pecho, uno de esos que lo deja ciego a uno.
Pero yo de ciego no tengo ni los codos. Por eso tuve que matarlo.
Eso no quiere decir que este poema sea una castaña.
A veces pretendo quemarme las manos con él para borrar las cicatrices 
/de mis dedos.
No es hambre, no es temor, ni cobardía. Este poema no es irracional.
Por ejemplo, cuando tengo miedo o pesadillas escribo cosas como:
Mi cara suda.
Mi pecho agita el aire.
Hay luz afuera.

Bueno, pero eso no quiere decir que este poema sea un conejo saliendo 
/de un sombrero
o una niña buena partida por la mitad.
Verán, es algo complicado de decir, algo dispendioso de explicar.
Es mi rostro sudando nubes, mi frente buscando el día
mi Luz escuchando un nombre que tiene la edad de las palmeras
y la gracia de las gallinas.
Quizás no se entienda mucho, pero son las cosas:
Así todo acaba y así surge todo.
Este poema no es un avestruz.
Este poema no es una gaviota.
Este poema no es un alcatraz.
Si no se entiende que no se entienda.



Playa Blanca, Barú. Febrero de 2016.



Playa Blanca, Barú, Colombia.

7/16/2018

Poema musicalizado por Leandro Sabogal


Un poema de mi libro Flores para un ocaso musicalizado por el cantautor y poeta colombiano Leandro Sabogal.
Comparto con ustedes el poema y la versión con guitarra de Sabogal.


ES EXTRAÑO VER tanta sonrisa, tanta mano atada, tanta sombra junta, tanta flor comprometida en las manos de aquellos que caminan por la calle y tú, sin más, sentirte libre. Pero es más extraño llegar a casa, echarte agua en la cara, levantar el rostro y darte cuenta de la aridez que te rodea y que ni siquiera tu sombra te acompaña porque la dejaste atada a otra sombra que pasó desprevenida por el parque.



Poema musicalizado por Leandro Sabogal


Un poema de mi libro Flores para un ocaso fue musicalizado por el cantautor y poeta colombiano Leandro Sabogal.
Comparto con ustedes el poema y la versión con guitarra de Sabogal.



ESCRIBIR POEMAS que te salven de la muerte,
que te salven de los ecos del peñasco,
de los dedos afilados de los hombres,
del invierno que padecen los pulmones,
de la tierra cuando se hace sangre seca,
de la Luna cuando es más grande que la noche
y tienes tantas ganas de abrazarla;
Del deseo por la lluvia en plena primavera,
de la hambruna cuando es el pan diario de los niños;
En fin, poemas que te salven de la misma vida
cuando el cantor es el silencio,
cuando la arena ya no es huella,
cuando ya ni siquiera hay playa,
ni mar, ni gaviota, ni olas, ni nada…
Escribir poemas que te salven de todo
Pero, ¿qué pasa cuando no encuentras un solo verso
que te redima de tu sombra y te salve de ti mismo?






Declamación de Franz Serrano Rodríguez


Un poema de mi libro Flores para un ocaso declamado por Franz Serrano Rodríguez (España).


Poemas del camino en una noche larga




“No sé por qué guardo entre los pasos
La absurda esperanza de encontrarme”

                                        Germán Villamizar


VENGO DEL SILENCIO de las hojas, de la ausencia de los ríos,  del lugar olvidado por los hombres donde sólo habita la sombra de los árboles. Vengo de la estancia donde el zumbido de las ramas es nuestra memoria, nuestro ruego a la Luna. Vengo de la más profunda entraña de esa tierra que se traga los habitantes a su paso: No hay tiempo para llorar en el campo cuando la única arma es el arado.

Crecimos con las plantas y la higuera no da frutos. Nuestros nombres están escritos en los peñascos y nadie nos recuerda. La lluvia, que nos arrulló tantas veces, no da testimonio de nosotros, ni siquiera una gota de rocío se posa en nuestra huella. La única esperanza es arar, arar, arar una tierra que no nos merece.

Vengo del lugar donde las manos son el testimonio de la vida: Gramo a gramo las cosechas dieron forma a nuestra piel y las aves son la voz de los que partieron volando entre bramidos.

Recuerdo a la abuela diciéndome: “Esas son las lágrimas de Dios cuando caen al suelo”. Tengo pocos años y menos heridas que las que tenía papá cuando lo enterramos, pero sé muy bien que las lágrimas no son destellos de fuego entre cortinas de noches y cenizas y cuerpos al viento. Las lágrimas de Dios no pueden ser ese mismo vacío que son las nuestras.

Vengo del silencio de las hojas, de la ausencia de los ríos. No sé para donde voy. Antes de ir al cielo, mamá me dijo cuándo pasar el semáforo cuando estuviera solo, pero no recuerdo cómo hacerlo.



7/15/2018

Documental sobre el libro Flores para un ocaso



Gracias a la amable invitación de la Comunicadora Social Alexandra Ruiz y de la gestión adelantada por ella con ayuda de sus amigos, se realizó este pequeño documental sobre mi libro Flores para un ocaso que fuera editado por primera vez al cuidado de la Liga Latinoamericana de Artistas y por segunda vez por Piedra de Toque. Gracias, también, al antropólogo y pintor Alonso Jiménez y a la poeta Diana Carolina Daza Astudillo por creer en estos textos.
Abajo del vídeo comparto una reseña bio-bibliográfica de quien escribe.
Invitados a que conozcan el trabajo fílmico.





Omar Garzón PintoCon estudios introductorios adelantados en Educación Básica con Énfasis en Ciencias Sociales en la Universidad Pedagógica Nacional de Bogotá. Poeta-autodidacta.
Sus poemas han sido publicados en antologías, periódicos y revistas especializadas de Argentina, Chile, Venezuela, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Nicaragua, México, España, Guinea Ecuatorial y Colombia. Ha presentado su trabajo literario en diversos espacios y certámenes artísticos, culturales y académicos de varias ciudades de Colombia. Entre los años 2008 y 2016 trabajó como profesor de Ciencias Políticas, Geografía, Historia, Literatura y Religión en varias instituciones de Educación Básica y Media de Bogotá y como tallerista promotor, difusor y agitador cultural de varios colectivos artísticos y fundaciones de la misma ciudad. Desde agosto de 2016 se desempeña como Director Administrativo del Colegio Van Leeuwenhoek y como Director Ejecutivo de la Corporación ESHAC.
Omar Garzón es autor de los libros de poesía Faro desnudo, editado por la Liga Latinoamericana de Artistas (Bogotá, 2011), Flores para un ocaso, Liga Latinoamericana de Artistas (Bogotá, 2013) y Un poeta es un satélite en constante caída, Senderos Editores (Bogotá, 2015).
Varios de sus poemas han sido musicalizados por el cantautor Leandro Sabogal y su trabajo Flores para un ocaso ha sido traducido al francés, inglés e italiano. Dirige el blog farodesnudo.blogspot.com
Seminarios como exponente:
“Seminario-Taller Poesía y Educación: Crítica, Pensamiento y Sencibilidad: La poesía como perspectiva ética”, dirigido a educadores del distrito y estudiantes universitarios de la localidad de Chapinero (Bogotá). Universidad Pedagógica Nacional. Invitado por la Corporación Ulrika. Septiembre de2013.
“Seminario-Taller Poesía y Educación: Crítica, Pensamiento y Sencibilidad”. Gimnasio Moderno – Teatrino “Don Os”. Invitado por la Corporación Ulrika. Septiembre de 2013.
“Poesía negra en Colombia: De Candelario Obeso a Jorge Artel”. Salón de eventos de la Corporación para la Identidad Cultural, CORPIDENCU. Invitado por la Corporación para la Identidad Cultura, CORPIDENCU, y la Universidad UNITEC.
 
“Ponencia sobre poesía colombiana: Los nuevos, entre la política a la poética”. Universidad Pedagógica Nacional. Invitado por la Corporación Ulrika. Octubre de 2010.
Galardones obtenidos:
 Mención de Honor por ocupar el Cuarto lugar en el VII Concurso Internacional de Poesía El mundo lleva alas. Editorial Voces de Hoy. 2016 (EE.UU.).

 Finalista del Concurso Internacional de Aforismos. Cuponeta Ediciones-Logo Editorial. 2015 (México).

 Finalista en el I Certamen de Poesía Rafael Maya. 2015 (Colombia).

 Tercer lugar en el XIII Concurso Internacional de Poesía Eduardo Carranza. 2015. (Municipalidad de Sopó, Colombia).

 Segundo lugar en el I Concurso de microrrelato “Otoño e Invierno”. Diversidad Literaria. 2014 (España).

 Segundo lugar en el Concurso nacional de poesía “Poetas en Carnaval”. 2014 (Pasto, Colombia).

 Finalista en la segunda convocatoria "Mil poemas por la paz de Colombia". Fundación Plenilunio. 2014 (Cali, Colombia).

 Finalista en el concurso Nacional de poesía “Nuevas voces para la poesía colombiana”. Corporación Ulrika. 2013 (Bogotá, Colombia).

 Tercer lugar en el Concurso Distrital de estímulos para la creación literaria. 2011 (Suba, Bogotá, Colombia).

7/13/2018

¡Aguante, Nicaragua!


Hoy, cuando el pueblo de Nicaragua enfrenta a su más grande tirano vivo, recuerdo el poema que hace unos años le escribí al poeta Leonel Rugama, quien nació en ese país y murió resistiendo y luchando contra la infamia. Al momento de su muerte, Rugama y sus compañeros se encontraban cercados por el ejército que los estaba forzando a rendirse, ante lo cual el poeta respondía con la misma fuerza, ahínco y valentía que hoy demuestra el pueblo nicaraguense contra Ortega: "¡Que se rinda tu madre!", le gritaba el vate a los uniformados que finalmente lo asesinaron.

Aquí el poema dedicado a Rugama y que da nombre a mi tercer libro Un poeta es un satélite en constante caída.

¡Aguante, Nicaragua! ¡Que caiga el tirano!








Un poeta es un satélite en constante caída



Sé que caeré y también sé que mi cuerpo
se convertirá en ausencia derrotada.
Aun así, estoy tirado en el suelo
intentando unas líneas victoriosas que se unirán
al reclamo irremediable de una muchedumbre
en una plaza.

Habré ganado entonces
porque caí como cualquiera
pero nunca me callé
nunca habitó silencio en mí
menos hoy que como última victoria
le grito tu nombre
a las paredes agujereadas
y mucho menos hoy que como última conquista humedezco
mi agitado pecho
con el rojo de tus labios y mi garganta
con el invisible néctar de tu lengua.

Mueren dos veces aquellos que no dicen nada
al momento de su siembra
y aquellos que no pudieron caer boca arriba
para encontrarse con tu rostro
antes que el frío

abrazo de la muerte en la espalda.
                                                       

                                                     A LeonelRugama



6/29/2018


Ver llover desde un vagón estacionado en vía muerta

















Y cuando llegue el día del último viaje,
Y este al partir la nave que nunca ha de tornar,
Me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
Casi desnudo, como los hijos de la mar.

A. M.


















Campos y Canciones

Un hombre mira a través de la ventana.
Sus ojos tienen la edad de la tristeza.
Su frente el color de la nostalgia.
Pocos saben cómo es su nombre.
Solo los árboles le reconocen. Por eso le saludan. Por eso se despiden.
Pocos saben quién es a pesar de que el paisaje que hasta aquí nos trajo hoy
fue pintado por sus dedos en las ojos de todos los ahora, de todos los que 
                                                                                                              /van
y los que como él ya no volverán.
Él alzó su mano izquierda: con ella nos mostró su luz.
Alzó su derecha y en sus arrugas nacían todos los ruegos de la guerra.
Una vez vi que reía y la lluvia reía con él. Eso ahora es muy difícil
cuando su mirada se apaga con cada uno de sus pasos
y de sus soles penden hilos de cristal.
Cada giro de la rueda le abre una herida y otra
y otra cada vez más honda en la tristeza. Lo sé porque se nota.
Las heridas mortales son las que el silencio nos propina
cuando los nombres de la infancia ya no son audibles.
Las heridas mortales son las que provienen de la lluvia cundo no nos nombra
porque nunca supo de nosotros
/ni de nuestro llanto, ni de nuestro duelo, ni de nuestro exilio.






Soledades

Tuvimos que bajar de la carroza para ganar la vida caminando.
Varias horas habían pasado desde que dejamos la patria al otro lado de la 
                                                                                                          /noche.
  Mira, la lluvia nos recibe, nos lava las tristezas, nos consuela el corazón.
     La lluvia es una de las formas más esperanzadoras del exilio.

  Mentira. Ningún consuelo puede provenir del frío aullido de las nubes.





La tierra

Sus pisadas eran el beso suave de la tierra, la caricia ansiosa de la lluvia
                                                                                /el aire frío del adiós.
En el fondo lo sabía: las cosas no pueden ser mejores
cuando tus huellas encuentran el oxidado rostro de los trenes
que han cesado su trayecto. Entonces lo sabemos:
nuestro pueblo volverá a ser un retrato ajeno, un rumor lejano.





22 de febrero

El haz de luz que eran sus ojos se apagó poquito a poco.
El río incontenible que fluía de sus manos murió desviado en otra patria.
El camino transitado por su sombra es el mapa trazado por la muerte.
Su infancia alumbrada lo lloró tres días hasta que se fue detrás de él.
El árbol que le vio nacer, que le dio su seno, que le dio su sombra, que le 
                                                                                                /dio su fruto
desapareció como ola de la noche, se fue a abrazarlo para siempre.
Un hombre miraba a través de la ventana cuando llegó la tarde de su último 
                                                                                                                /poema.






6/26/2018

XVI


(o la madrugada presentida)

1.
Soy una gaviota que no sabe a dónde va
una que va hacia adelante sin más destino que las nubes.
Una que se eleva para hacerse viento y azularse con el cielo libre
y hacerse furia con el sol del mediodía.
Soy una gaviota que no sabe a dónde vuela.
Quizás por eso veo las cosas con más claridad
con la luz de mis ojos y el fuego de mis alas.
Cuando llego al mar como ave que no sabe a dónde se dirige
veo como las olas en realidad son alas de cristal.
Mis alas pequeñitas antes llama, ahora sal, son sus hijas.
Soy el agua que viene y que se va porque tomo la forma de la noche
y me oculto en el resplandor de la mañana. Durante el día soy el agua.
En la noche soy una luz débil de la playa, una aurora luz, una vela luz, una 
                                                                                                   /luz de abril
hasta que un gemido ebrio me penetra una y otra vez  desde hace varias 
                                                                                                        /noches
y me deja herida, con las alas rotas.

2.
Soñé que era una gaviota que no sabía a donde iba.
La pesadilla comenzó cuando y desperté.



XV





XIV


(o la hija que también era un sueño)

Yo tuve una hija que también era un sueño.
De vez en cuando la visitaba en su celda
en el patio de los reos o en el calabozo de mi infancia.
Una hija que también fue un astro.
La veía y le saludaba desde mi ventana
cuando pasaba a lo lejos perforando el cielo a gran 
                                                                /velocidad.
Yo tuve una niña que era todo sol y claridad.
Algunas veces le acariciaba el rostro y buceaba
en la profundidad de su mirada como buscando en sus 
                                                         /pupilas mi reflejo
o el secreto de su voz o el origen de su luz.
Una hija que una vez se convirtió en arena
y que tuve que recoger grano a grano para llevarla al 
                                                                           /jardín
donde reposan los restos de los demás frutos de la tierra.
Al jardín que es el mapa de todas las nostalgias de los 
                                                                        /hombres.