Canción Con la frente marchita. Letra: Joaquín Sabina (cantautor español). Intérprete: Adriana varela (cantante de tangos).
El fin de este blog es promover, promocionar, difundir, compartir y exponer las diversas formas del arte, principalmente la literatura en español de autores clásicos y contemporáneos, los conocidos y los menos mediáticos, incluso los inéditos, tratando con esto de llegar a un diálogo entre escritores y lectores que ponga una piedra en el complejo proceso de transformación socio-cultural que necesita nuestra población latinoamericana para lograr un mejor vivir.
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2/27/2014
2/26/2014
Viviana Abnur
Viviana Abnur nació en Ciudadela, provincia de Bs. As. en
diciembre de 1964.
En poesía publicó: Quién asesinó a Bambi, La Luna Que,
2002; Agosto, Alción Editora,
2007; Delta, Macedonia Ediciones, 2009
y Flores y velas, Trópico Sur, 2013.
Integra la antología Animales distintos, de poetas
argentinos, españoles y mexicanos nacidos en los sesentas, editada por la
UNAM. Dirigió “Tríada, revista virtual
de poesía argentina” y fue colaboradora de las revistas virtuales “Lamás Médula” y “Esto no es una revista”. Coordinó
“Edita/2” en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini de Bs.
As. viviabnur@hotmail.com
las mujeres no existen
no existe la tarde
no existe la sombra
la vereda del árbol que regás
no hay árbol
no es para vos que escribo
no es para mí
no hay fruto no hay pecado
por eso nos arrancamos los ojos de cuajo
o las muelas
o las amígdalas
o la teta izquierda
o las dos
lo mismo da si al final
dos o tres palabras alcanzaron
para colgarnos de narices
dos o tres palabras que pasaron
inadvertidas
más arriba
todo se funde
se hace noche misterio
la belleza una fotografía
de Astro Soichi
acuario
I
mamá betta
devoró a sus hijos
en un descuido de mi padre
no hay remordimientos
no hay culpa
no hay adentro
no hay afuera
no hay elección
II
en un acuario la naturaleza es tan frágil
tan pulcra
tan de todos
veo a los tiburones pasar como sirenas
y nadie se estremece
nadie esquiva los oídos
ante ese canto
III
alegría:
desmemoria del cuerpo
bajo el agua
avanzo sin edad
como una rana
panal
roto el vaso
el hilo de luz el techo
la grieta enardecida del panal
las letras sueltas como piedras
rotas
astillas en la piel
y flecos
hemistiquio
nunca supe de partir
quebrar el hueso
en el lugar adecuado
2/16/2014
Sebastián Zampatti
Sebastián Zampatti (Tandil, Argentina, 1978) es poeta,
escritor y músico. Nómade académico, sus estudios incluyen la Licenciatura en
Historia, el Profesorado de Letras y la carrera de Intérprete de Música
Popular. Ha hecho de la contradicción su propia voz. Abierto a todas las formas
de la literatura y dueño de una curiosidad que siempre lo ha llevado a la
experimentación constante lo mismo arriesga una imitación que una innovación. Su
obra se caracteriza por la búsqueda incesante de una forma literaria original
pero no independiente de las formas ya conocidas y exploradas. Todos los
caminos son válidos y necesarios para encontrar una producción nueva cada vez y
en sus obras la poesía se funde y confunde con la prosa y viceversa.
A las estrellas que ostenta el cielo
de la noche
tienes por ancestros:
desciende de ellas
tu infinita mirada.
Los Astros te desconocen
y en vano busco
en un horóscopo un buen presagio,
una esperanza.
¡Alguien avise al Cielo que me has dejado!
Asterión te espera, sumiso,
en tu soledad que es
la suya misma.
Sabe de los brazos que te esperan
en ese otro universo
y extiende ante ti,
como un redentor,
su propia muerte
que es,
la de dos soledades.
No tengo, por no tener, esperanzas.
Recorro la distancia que nos separa
sin escudo, ni armas, ni armadura:
desnudo, con la misma desnudez
que me hace vulnerable a tus antojos.
Me acerco tímido, pero seguro.
Tú tienes la última palabra,
hay sólo dos opciones...
¡Ah! Caprichosa te niegas
a mi amor.
Tú lo pierdes y verás
que pronto
lamentarás haber perdido
esta mañana.
Tu felicidad se me impone como un deber.
Me acechan, constantes, tus necesidades;
no vaya a ser que, por algún descuido,
tu amor se me haga esquivo y mis esfuerzos vanos.
Sospecho, tras tu tierno semblante, durezas
de carácter que hagan irreconciliables las
/diferencias.
Temo que huyas y otros brazos te encierren
y no vuelvas jamás a ser este sueño blando
….en el que duermo.
Quién pudiera hallar aladas palabras
que en plena noche se eleven al cielo,
se alejen de los jazmines, en vuelo
raudo a los oídos de mi Amada.
Mirta Esteves
HOY VOY A MORIR
El alba crece tras la colina azul
el sol es la memoria de la noche .
Hoy es el último amanecer que miro
tras los vidrios delatores de sueños.
Hoy elijo morir,no con testigos,
a solas, en el cuarto de paredes gastadas
sin otra compañía que un recuerdo gastado
que lastima en silencio, sangra en la madrugada
No habrá verdugo ni plañir de voces
no escucharé llantos ni plegarias
Estaré sola, yacente, perfumada y apóstata.
El miedo sacará su esencia desde el centro
de la vida que aún no he detenido .
Hoy, elijo morir sin compañía.
Cuando amanezca seré libre-
OTOÑO EN LOS ANDENES
Otoño en los andenes de la estación de trenes.
Viajeros que transitan la espesura de los cuerpos
/sin nombre
Ocre de las veredas, un reloj que aún no ha dado
/las doces.
Aguardo entre murmullos de mil voces ajenas.
Sangran las horas en la impaciencia de la espera
que lastima las venas sin remedio.
Tal vez no habrá
regreso, ni miradas ni abrigo
ni una mano en el hombro
ni una sonrisa tibia.
No habrá una despedida ni lágrimas ni abrazo.
Solo habrá una llovizna que mojará la tarde
mientras los trenes corren por el andén sin soles
una tarde de otoño, para siempre.
OBSTINADA ESENCIA
La obstinada esencia del cemento,
gris en su impertérrito contorno
me dice que la rígida figura
no es más que eso una figura
Que por más que mi lengua dinamite
colosales palabras en domingo,
jamás su oído pétreo escuchara
los ecos del rezo o del amén.
Entonces sé que el mármol y el cemento son
/piedra.
Que entre muros no está lo que yo ansío
y así me alejo desolada,
a buscar en el bosque rumoroso de voces
la salvación eterna del pecado
SE FUE
Se fue ,caminó despacio hacia el umbral
atravesó la puerta del olvido y se perdió
en las sombras inquietas de la memoria.
Se fue y las luciérnagas dejaron de volar
en el vientre de la noche
indiferente
Se marchó despacio por el sendero del jardín
hacia la última estrella del pasado
y mi piel se erizó de frio intenso
mi pecho se agitó al compás del llanto
pero sonreí y pensé que tal vez
encontrará cerrada la última cancel del pasado y
y al borde del camino el abismo detendría sus
/pasos
Creí que apenas pudiera volver
la aurora lo guiaría para siempre
al regazo tibio de la espera,
pero se fue y las horas pasaron lentas
hasta nacer en años amargos
que nunca vieron su amor regresar por el jardín.
Boris Rozas
Boris Rozas nace en Buenos Aires, Argentina, en 1972. Es
licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Valladolid. Sus libros
de poesía son hasta la fecha: Bagajes del alma (2004), Lleno del mar (2005),
Hemisferio Sur (2007) y Huyendo de este jardín, me encontré con el viento
(2009). Su obra aparece ya en varias Antologías, entre las que podemos
destacar: “Poesía Española. Una Propuesta. De la Generación del 68 a la del
2000” (2008), “La Hora Sagrada. XIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos” (2010)
y “Corazón de Cinco Esquinas. Junta de Castilla y León” (2010). Ha obtenido,
entre otros, el Premio Sarmiento de Poesía 2007, Accésit del Premio de Poesía
Ángel Miguel Pozanco 2007 por la obra “Hemisferio Sur”, y Primer Premio de
Poesía del XVI Certamen Poético “Villa de Ermua” 2010.
Página personal del poeta Boriz Rozas: www.borisrozas.com
Poética
“Hacerse entender y respetar en una larga huida junto a unos
versos tristes no es profesión lustrosa, sino más bien ataque de necesidad. Y,
claro está, compromiso para con uno mismo y sus palabras.”
Boris Rozas (del libro Lleno del mar, 2005)
VÍSPERAS DE TODO
Menos mal que el fuego me hierve por la sangre
las manos me amarran al cuerpo, en un tiempo.
No me reprocho mi fe en la carne___(avejentada)
pero no sabría encontrarme en esta vida de gusano,
torcer por esa calle, ladrar, reconocerme
animal completo, hierba, nube, estómago,
principiante.
PUEDO ESPERAR
La venganza del agua
es ahora mismo lo que mas temo.
Mientras voy viendo,
desapareciendo
calando huesos de marmol,
fijando cruces al suelo eterno,
batiendo mis alas de esparto,
cruzando
mirando
recorriendo las almas,
entre tanto tiempo;
desafiando
llorando visos de pobreza,
luchando por mis manos.
Besando el día,
leyendo
barriendo
sucios renglones,
despacio
camino
por entre los hombres,
luchando contra mis huellas.
Solo estoy entre tanta multitud
vaciandome,
notando el viento.
BLANDO
Blanco de blando acompaño
y voy blandiendo,
bandera de mastil metálico y sangre,
calavera de formas.
Blando de banco de madera
voy andando,
visera de sol y otros extraños,
esqueleto de carne.
Viento de metal y burbuja
voy sangrando,
campo de luz y de ojos,
masa de voz y de piel.
Llanto por el blanco de mi cuerpo
,vas entendiendo,
blando de tejido intravenoso,
ágape de hombres.
VIDA DEL CUERPO
Dos manos están sobre la mesa
Volcadas sobre el tiempo,
Con la arruga del paso de tu corazón,
Y la marca de la abundancia insípida.
La huella que se adivina es tan efímera
Que se confunde con el aire,
Las paredes que me rodean
Son la mejor forma de perder.
En el otro extremo de la mesa
Descansan mis ilusiones,
Alumbradas por el otoño
Siempre brotando en sonrisa.
Pena de la quietud del cuerpo
Toda la densidad del agua.
Ya rezuma el invernal desaliento
Por las tranquilas sendas;
Llegan el viento y la lluvia
La paz y el descanso.
Donde descansan mis manos
No alcanzan las tuyas.
POEMA A UN VIEJO ÁRBOL
Por detrás de un viejo puente
respira un viejo río.
Con el aire seco y descendente
ambos
calman el fuego del estío.
Este árbol es mi amante,
mi viento, mi escondite...
Esta loma
,que
ya no soportará otro embite,
ha partido en dos el monte,
ha sofocado el trapío.
Este árbol es mi muerte,
mi sombra, mi vigía.
Respira un viejo río
conmemorando el horizonte.
ENTIENDO AL PÁJARO
Entiendo al pájaro que viaja al
Oriente, sin mayor guía que el instinto,
entiendo al horizonte,
que recela
de esta migración descarnada.
Enciendo una vela por el alma,
por el alma
del viajero, que busca la luz en otras tierras,
el bosque
en otros hemisferios.
2/14/2014
Graciela Giráldez
Graciela Giráldez
nació en Buenos Aires, Argentina. Comenzó a escribir con temprana edad
relatos y poesía que acompañaban sus estudios de guitarra y solfeo.
Cursó en la escuela Literaria del Sur talleres de relato breve y Poesía. Es miembro de la Asociación Aragonesa de
Escritores (AAE), secretaria de la
Asociación Literaria Poiesis e integrante del Grupo Literario Palabras
Indiscretas (GLPI), donde es vicedirectora y coordinadora general de la Revista
Literaria de dicho grupo. Es
colaboradora en la revista literaria Brotes Digital en la sección de relatos y
coordinadora de la sección Creación Literaria en la revista Literaria
Sarasuati. Ocupa su tiempo en labores administrativas haciéndolo compatible con
su pasión por la escritura, la lectura y la música. Vive en España desde 2001 en la provincia de
Teruel.
www.graciela69.blogspot.com
Trabajos Editados:
Cuento Infantil:
El busca Tesoros publicado en: www.bubok.es
ISBN: 978-84-9916-261-4 Año 2009
Poesía:
La frontera del Silencio en www.lulu.com
ISBN: 9781291192391 Año: 2012
Trabajos Editados Conjuntamente con el Grupo:
Poemario Acuarela de Pensamientos publicado en
www.bubok.es
ISBN: 978-0-615-31944-5 Año: 2009.
Poemario Raíces publicado en www.bubok.es
ISBN: 978-84-9981-135-2 Año: 2010.
Poemario Entre la utopía y la distopía en www.bubok.es
ISBN: 978-84-9009-714-4 Año: 2011.
Poemario Espejos de papel en www.bubok.es
ISBN:78-1-291-22338-5 Año:2012
***
DESDE EL SILENCIO
¿Quién detendrá el tiempo,
ahora
que han robado
los relojes?
¿Quién contará los
pasos,
ahora
que han borrado la huella?
¿Quién dibujará la vida,
ahora
que han llevado los colores?
¿Quién dará
silencio,
ahora
que gritan las palabras?
¿Quién se acostará a mi lado,
abrirá las puertas,
ventilará los rincones?
¿Quién vendrá?…
CIERRO LOS OJOS
Cierro los ojos para soñar con el mundo que /quiero
vivir.
Desnudo mi cuerpo del enredo
que provoca el miedo y pienso:
¿Seré capaz de brillar con mi propia luz?
¿Qué color llevaré dentro de este mundo
que me invito a crear?
plateado, rosado o dorado tal vez…
Desafío al mundo opaco e intolerante
que vibra bajo mis pies,
que me roba los segundos,
que me detiene en una tierra
de violencias y mentiras…
Imagino, vuelo, respiro,
y descubro un aire nuevo,
de colores brillantes,
donde se funde el calor del verano
y el frío del invierno...
Cierro los ojos
y me veo en los brazos del tiempo,
compartiendo fantasías a la luz de la luna.
Sin límite, ni tiempos para cumplir quimeras e /ilusiones.
Cierro los ojos para cancelar la mentira
y poder vivir en libertad. Cierro los ojos,
para soñar…
TINTA DE LA MEMORIA
Voces del tiempo
bailan en la noche.
Dejan fragancia a recuerdo,
envolviendo lágrimas del corazón.
Espesan mi libreta
plasmando sentimientos
angustia
amor
desencuentros,
pasiones del ayer
Reviven
en momentos solitarios.
Cuando la luna se duerme a mi lado
protegiéndome.
Me invaden locuras.
niñez
adolescencia,
esos labios que aplacaron mi sed.
Dulces besos,
suaves caricias,
me entregaba
lentamente a un querer.
Y entre las sombras que mece
mis sueños,
vuelvo a ser la escritora
que en la noche descubrió,
el sabor de la luz cegadora,
que la tinta de la memoria
en su libreta forjó.
PALABRAS EN FUGA
Escapan volando con el viento
libres llenas de vida.
Vibran, se ríen, juegan con la brisa.
Hacen muecas
con gesto malvado,
otros cómicos.
Se esconden tras las nubes de la memoria,
envían imágenes de la infancia,
adolescencia, juventud.
El alma se encuentra muda,
corre al espacio para apresarlas,
pero no se dejan aferrar,
son palabras en fuga.
No quieren caer presas
de una cárcel blanca,
de finos barrotes celestes
y gruesas puertas moradas.
Quieren ser dueñas
del sol, de la luna, del agua
y brillar en el mundo paradisiaco
de las letras habladas.
CORNISAS DEL TIEMPO
Silencio.
me sorprende se presenta ante mí,
me provoca abriendo las barreras
del pensamiento.
La mágica aurora,
me lleva a la meditación,
me duermo.
sueño.
me veo pequeña,
voy por la cornisa del tiempo.
Camino.
Una mano me lleva.
¿dónde?... ¿con quién voy?
¿quién está a mi lado?
Llego a una puerta de hierro
con barras rojas.
Se abre.
¿será una cárcel para mi sueño?
La mano se aleja,
me abandono al llanto.
¿dónde estoy?...
veo un pasillo largo,
y más allá un patio enorme,
¡chicos felices jugando!
Primer día de clases,
mi escuela un lugar nuevo,
amigos que buscar,
historias que contar,
aventuras que compartir.
Un ruido extraño
me despierta sobresaltada,
las puertas de hierro
se abren en mi alma.
Se va el silencio
pesado, agobiante, delirante
de esa mañana.
Cornisa del tiempo
quimeras en llamas.
2/07/2014
Natalia Litvinova
Natalia Litvinova nació en 1986 en Bielorrusia y reside en
Argentina. Es poeta y traductora. Publicó Esteparia (Ediciones del Dock, 2010;
Ártese quien pueda, 2013; Trópico Sur
Editor, 2013; Llantodemudo, 2013), la plaquette Balbuceo de la noche (Melón editora,
2012), Grieta (Gog y Magog ediciones, 2012), Rocío animal (La Pulga Renga,
2013) y Todo ajeno (Melón editora y Vaso
roto, 2013). Compiló y tradujo las antologías El ruido de la existencia
(Editorial Leviatán, 2013) de los poetas rusos Jodasevich y Esénin, El espejo
equivocado (Melón editora, 2013) de Cherubina de Gabriak.
Epilepsia verbal
Discutí con las manos en la cintura,
posición de jarra. En forma de puente,
arqueada en el piso, como sauce llorón,
soltando lágrimas, amenazando con tirarme
de la cama. Discutí con los dientes chirriando.
Pero con la alegría secreta de seguir viva.
Hasta que la epilepsia verbal cesó.
Me abrió los muslos. Se ocupó de mí.
Regeneradora
Dormí con el rostro acariciado
por las yemas de mis dedos.
La boca abierta, gustosa.
En mi sueño succionaba el jugo dulce
de la raíz que une tierra y cielo.
Horas antes escapaba de la ciudad en el tren,
prófuga azotada por la lluvia,
murmurando versos de Rukeyser,
preparada para atravesar la ventanilla
y retorcerme acristalada en la acera
como el ser noble sin género, el gusano.
Tantos libros abiertos para mí,
años de amor, de infidelidad regeneradora,
empujándome hacia su desnudez,
hicieron que cambiara de parecer.
Recordé al primero,
como azogado, manchado de humedad.
Lo escondí bajo la camisa.
Entre pechos recientes.
Cada vez más profundo
No sé si soy dueña de estas anotaciones
pero tengo cierto poder sobre ellas, un poder evanescente.
Como la bruma que corta el deambular de un náufrago,
o el velo que por beatitud una mano profana.
Anochece y el canto electrónico de los grillos
convoca a la profundidad de la selva.
Paso a la mano derecha el anillo que mi mano izquierda
ya no puede sostener.
Sucumbir. No podemos estar a la altura.
Todos los días algo nos trasciende.
Cada vez es más profundo el misterio de la noche,
su corazón negro llorando oscuridad.
Cada vez más salvaje la necesidad de amar
sin desgarrarse.
Retrato
Me identifico más con el polvo
que cae en mi retrato
que con mi propia imagen.
Sin embargo, con un gesto de la mano
me deshago de él. Porque soy de carne,
necesito reafirmarme.
El movimiento de tus manos
¿Cómo es tu piel bajo la lluvia?
¿Es de un tono más claro
que el que mi memoria retiene?
En este día tranquilo, da ganas de bostezar
y de girar los objetos con lentitud.
¿Cómo es el movimiento de tus manos bajo la lluvia?
Las cintas de colores atadas a las ramas del árbol
danzan como mujeres pequeñas,
el perfume de sus nucas húmedas llega hasta acá.
Las moscas no pueden levantar vuelo,
una gota quedó abrazada a la canilla
y el fósforo como sustraído
rememora el descubrimiento del fuego.
Este día es el sueño de una mujer cansada,
un hombre le acaricia la frente con dulzura
para que descienda aún más.
(de Continente oscuro, inédito)
2/06/2014
Jeniffer Moore
JENIFFER MOORE (1958)
Argentina y estadounidense, Trabajadora Social graduada en la
Universidad de Buenos Aires. Ha publicado algunos de sus poemas en el periódico
La Nación, en Buenos Aires. En papel, ha publicado sus poemarios Escritos de
Amor y otras Soledades, en el Taller del Poeta, Pontevedra, España (2005) y
Poesía de Jeniffer Moore, en Editorial Pelicano, Miami, USA (2011). Participó
en varias Antologías literarias publicadas en
Argentina, USA y España. Prologuista de varios autores contemporáneos,
miembro de Jurado en Certámenes y Premios de Poesía, colaboradora para la
Revista Jizo de Granada, y el Blog Ancile del Poeta Francisco Acuyo (España).
Colabora como guionista en el Programa cultural Debajo del Sombrero, dirigido
por el poeta cubano Nelson Jiménez Vivero en Punto y Seguido Radio, de Miami.
Administra el Blog Poetario y la página Comunidad de Artistas Debajo del
Sombrero, en Facebook. Actualmente vive en Florida, USA. Email de contacto:
jeniffermoore@gmail.com
PRO-VOCATIVOS SIN RESERVAS
I
No sé quién eres
pero te percibo
estrella,
constelación en danza
la extraña expresión de la utopía.
¿Qué faro te alumbró la noche,
qué olas enervadas te
encallaron
entre mi orilla de fantasmas
y aquel oscuro puerto
donde tus naves se deshacen?
No sé quién eres
pero te percibo
estrella
en la honda conciencia del que sabe
que hay ofrenda especial para el cautivo:
una canción purísima
y maldita
que vuela en el ave,
sin respuestas
y da contra tu pecho.
II
Provócame
desde aquel horizonte empozado en tus ojos
desde tu mano que lapida nombres
y destituye
abecedarios.
Arrástrame
como un papel sangrando, hecho pedazos
por la ira de Ares,
quien te cobija el verbo.
Tritúrame,
devastador en el seno
de tus corrientes
que no hallan descanso,
en esa soledad que abruma
cuando se asoma.
Porque si no lo haces
probablemente
un desierto poblado de peces y palmeras
te sorprenda en la boca
y suban por tus brazos serpientes de laureles,
con hambre de palomas
dormidas en tu lengua.
Puede que entonces, no haya
otra opción que arrodillarse
y lamentar la hora
en que nos conocimos.
III
Pesan en tu hombro
las palabras
tantas voces al unísono
vertiendo, cántaro partido, sus aguas turbias.
Te han dictado sentencia
los antiguos nombres escritos en los libros.
Geografías nuevas para tus viejos males
para tus ojos buscadores de tesoros,
para tus manos camaleónicas
que pretenden los hilos y el huso de Dios.
Te has parido símbolo.
Escupieron en tu boca todas las piedras
que golpearon la espalda de Erato.
Y rodaste, rodaste
hasta llegar al borde de una boca oscura
que promete la luz, que no conoce.
Pesan en tu hombro las palabras
ese bolso vacío de alimento,
lo que arrojaste a la basura
pensando que había expirado
porque ellos lo decretan
los otros, esos a los que nombras
y tiemblas, ciego de numen
cuando tus brazos se extienden al vacío.
Cuándo entenderás
que no hay otro, ni otros,
ninguno
que sólo eres tú
y ese lápiz moribundo
con vocación de Fénix.
IV
De nuevo danzas, simiesco
al compás de clarines,
enemigos del tímpano.
¡Oh, Musas manoseadas, de virgo roto
por lápices impíos!
Mercenarios vestidos de gala
reclaman las primeras filas.
Llegan con un cuaderno bajo el brazo.
Ella está llorando
detrás de los cristales.
Hace tiempo, tanto tiempo
que no amanece. No deja de llover
todo es tormenta y
bártulos volando.
Qué profunda oscuridad nos ha caído
velo de hierro,
cortinas de luto
y esta pálida
ausencia del Ser
incapaz de Palabra.
¡Oh, pobre Numen,
apaleada Euritmia!
Todo el cortejo de la antigua Grecia
yace arrodillado.
V
Tú, sentado a las puertas del verso
olvidaste el canto del árbol,
los acordes que
brincan
en teclados de picos y plumas.
Tú. que abriste y
sellaste caminos
y resuelves en jaque
las cruzadas de reyes
intrusos,
del ladrón que no tiene
otro rostro detrás de la máscara.
Tú, curtido de lunas que alumbran
sin paga ni horario,
has perdido la aguja
y no ves, no buscaste
en el ancho pajar de tu lengua.
VI
Sin embargo, tu boca aún no dice
las mejores palabras
y has salido a buscar por el mundo
lo que vive en tu pecho.
La desprecias.
Y aún así, como madre de un pródigo
ella otea a lo lejos.
Es ese afán de arcilla
que en el fondo de un balde sin aguas
aguarda que otros dibujen
el asombro en sus ojos.
Y le ordenen que vaya y busque
lo que ellos jamás
encontraron.
VII
Ven. Entremos a juicio.
Tú y yo, con el sol de testigo
y el sinsonte que canta en la rama.
Ven. Hay descanso de tanta miseria.
No miremos al Norte
Ni dejemos que el Sur nos engañe.
Hay un mar sin orillas,
de mareas y espumas eternas
hay silencio anterior a las voces
un silencio
eludiéndonos
sublime y necesario.
Ven. Estamos desnudos.
En las manos llevamos
la marca
de un árbol perenne
que florece una vez,
en la vida.
VIII
Hoy no quieres oír.
Es el tronar de la ciudad en llamas
y el mundo ríe.
Pero aún no es el fin.
Lo que buscamos
no ha sido escrito, todavía.
8/10/2013
Eve Violeta Gauna Piragine
LA
ÚLTIMA LIBERTAD
Hoy he renunciado
a todas las luchas
para ser una voz errante
huérfana de batallas.
Abandono un mundo
que me abandonó hace tiempo
donde fui solo pasos
mendigando caminos.
He comprendido
que fuera de mi
no hay donde llegar,
que las paredes mienten encierro
porque la libertad
no se mide en metros,
y que el universo entero
puede ser una brutal cárcel.
a todas las luchas
para ser una voz errante
huérfana de batallas.
Abandono un mundo
que me abandonó hace tiempo
donde fui solo pasos
mendigando caminos.
He comprendido
que fuera de mi
no hay donde llegar,
que las paredes mienten encierro
porque la libertad
no se mide en metros,
y que el universo entero
puede ser una brutal cárcel.
4/28/2013
Liana Felipe - "La maldita circunstancia"
Canción La maldita circunstancia de la pianista, compositora, actriz y cantante argentina radicada en México, Liliana Felipe, quien fuera una de las primeras personas que contrajera matrimonio con otra persona del mismo sexo en México en marzo de 2010.
4/20/2013
Piero - "Fábulas del mar"
Canción Fabulas del mar, compuesta por Piero (cantautor argentino-colombo-italiano).
4/03/2013
Atahualpa Yupanqui - "Los ejes de mi carreta"
Canción Los ejes de mi carreta, de Atahualpa Yupanqui: guitarrista, poeta, escritor y cantautor argentino.
3/30/2013
J Pablo Alam
A continuación, algo del trabajo musical del poeta, compositor y músico argentino J Pablo Alam (Pinchar en el siguiente enlace).

3/25/2013
Jorge Luis Borges
Con este poema, titulado Cristo en la cruz, comienza el libro Los Conjurados del poeta, ensayista, traductor, escritor, profesor, editor y bibliotecario argentino (universal) Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899 - Ginebra, 1986).
Lo publico a propósito de la semana que se avecina.
Cristo en la cruz
Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
Los tres maderos son de igual altura.
Cristo no está en el medio. Es el tercero.
La negra barba pende sobre el pecho.
El rostro no es el rostro de las láminas.
Es áspero y judío. No lo veo
y seguiré buscándolo hasta el día
último de mis pasos por la tierra.
El hombre quebrantado sufre y calla.
La corona de espinas lo lastima.
No lo alcanza la befa de la plebe
que ha visto su agonía tantas veces.
La suya o la de otro. Da lo mismo.
Cristo en la cruz. Desordenadamente
piensa en el reino que tal vez lo espera,
piensa en una mujer que no fue suya.
No le está dado ver la teología,
la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
las catedrales, la navaja de Occam,
la púrpura, la mitra, la liturgia,
la conversión de Guthrum por la espada,
la Inquisición, la sangre de los mártires,
las atroces Cruzadas, Juana de Arco,
el Vaticano que bendice ejércitos.
Sabe que no es un dios y que es un hombre
que muere con el día. No le importa.
Le importa el duro hierro con los clavos.
No es un romano. No es un griego. Gime.
Nos ha dejado espléndidas metáforas
y una doctrina del perdón que puede
anular el pasado. (Esa sentencia
la escribió un irlandés en una cárcel.)
El alma busca el fin, apresurada.
Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.
Anda una mosca por la carne quieta.
¿De qué puede servirme que aquel hombre
haya sufrido, si yo sufro ahora?
3/12/2013
Nacho y los caracoles - "Cántale"
Canción Cántale del trío acústico argentino Nacho y los caracoles. Fotografía del peruano Martín Chambi.
3/09/2013
Sui Generis - "Cuando ya me empiece a quedar solo"
Canción Cuando ya me empiece a quedar solo, en voz de Charly García y Nito Mestre cuando eran Sui Generis.
Andrés Calamaro - "Estadio Azteca"
Canción Estadio Azteca del músico y compositor argentino Andrés Calamaro.
1/31/2013
Mercedes Sosa -"Se equivocó la paloma" (Rafael Alberti)
Poema La paloma, del español Rafael Alberti, esta vez en voz de la gran cantante argentina Mercedes Sosa.
Se equivocó la paloma,
se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua. Se equivocaba.
Creyó que el mar el cielo;
que la noche, la manaña.
Se equivocaba.
Que las estrellas, rocio;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa,
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama)
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