4/03/2013

Josefina Pla

Tan sólo

Tan sólo una mirada,
una pupila sólo para todas las cosas.
Para la aurora y el ocaso,
para el amor y el odio,
para el amante y el verdugo,
la paloma y la víbora,
la estrella y la luciérnaga.
Solamente unas manos
para el cáliz y el látigo,
para la rosa y para el cacto.
Solamente unas manos
para la arena y el rocío,
para mecer la cuna,
y acariciar la sien del esperado,
y abrir el último agujero. Una boca tan sólo
para el beso y el grito
y para la oración y la blasfemia.
Para el suspiro y la mentira,
para el perdón
y la condena.
Y tan sólo una sangre
para escuchar el tiempo,
para regar los sueños,
para comprar la herida y la agonía,
y destilar las lágrimas. Ah, tan sólo una sangre
una boca, unas manos,
una mirada solo.

1 comentario:

  1. "Y tan sólo una sangre
    para escuchar el tiempo,
    para regar los sueños"

    Destaco estos versos de un poema que me gustó mucho.

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