10/09/2014

Fadir Delgado




Fadir Delgado Acosta: Poeta y escritora nacida en Barranquilla en 1983. Autora de los libros La Casa de HierroEl último gesto del pez-.

Sus textos han sido publicados en diferentes revistas literarias nacionales e internacionales. Invitada a distintos festivales y encuentros culturales  en países como Francia, Canadá, México, Perú, Cuba, Venezuela y Ecuador y en  otras ciudades del territorio nacional.

Ganadora del Segundo Premio en Poesía del Concurso Internacional de literatura de la Universidad de Buenaventura (Colombia)  2014. Ganadora de una Residencia Artística en Montreal por parte del Ministerio de Cultura de Colombia y el Consejo de Artes y Letras de Quebec, en el área de literatura.

Ganadora de una convocatoria internacional de la Oficina de la Juventud de Québec para participar  en un intercambio literario en esta Provincia.

Ha recibido reconocimientos como Joven Sobresaliente en el Campo de las Artes en Barranquilla y ocupó el primer lugar en poesía en la 6 Bienal de Noveles Escritores Costeños que se realiza en Barranquilla.

Es tallerista literaria, gestora cultural y coordinadora de la Fundación Artística Casa de Hierro en Barranquilla desde la cual lidera proyectos culturales en el espacio público  y en los centros de reclusión.




Los semis


 Semi desnudos
Semi vivos
 Semi tristes
 Semi felices
 Semi muertos
Semi todo
Semi nada
Semi abrazos
Semi adioses
Semi lágrimas
Semi palabras
Semi peces
Semi semis
Semi somos
No piel
No cuerpo
No espíritu

No humanos.






El último gesto del pez

¿Y quién eres?
El último gesto del pez
Una silaba que nadie usa
Las sobras de un abrazo
Un circo con ciegos trapecistas
La mueca del payaso
Un calendario de cuerda
Un puñado de alfileres
Una jaula para hormigas amarillas
Un pez que llegó a morir lejos del mar
¿Y tú quién eres?
El mar que vino a ver cómo mueren sus peces.





El patio

No hay hormigas
No hay hormigas
El patio está enfermo
No hay hormigas
No soportaron los insectos de la fiebre
No soportaron ver al patio tomando la luz
de la tarde como jarabe
El patio está enfermo
Lo sé
¿Pero a dónde van los patios cuando mueren?
¿A dónde irá mi patio cuando muera?
¿Cómo nombraré su muerte?
¿Cómo invitaré a sus rezos?
El patio está enfermo
Lo sé
y no hay hormigas
No hay hormigas
que sostengan su cuerpo cuando caiga.






Armario

La ropa
es hierba
aparece por las líneas siniestras del armario
Veo animales cosidos
un armario que me intenta espantar con sus dientes de trapos
unos trapos que se arañan entre sí
El armario es tierra encendida
las hierbas brotan
la ropa se extiende
como criatura que incrusta sus uñas en el aire
El armario se burla
se burla
de los escalofríos que se rompen como porcelanas
de los escalofríos
de la calle que me viste
que me salta como pez suicida al abrir la casa
El armario tiene escamas
                                   El  armario se traga las sábanas
                                   El armario se traga los insectos
el timbre del teléfono
El armario se va tragando todo
ahora se traga él
se come a pedazos
hasta desplomarse
hasta consumirse
hasta consumirse
hasta desplomarse
y
entonces
recojo
los restos y la hierba.






Agujas

A veces los edificios son agujas
Agujas de múltiples ojos
que se cosen entre si
Agujas atadas
Incrustadas en las sombras
que se levantan sobre las hojas
sobre el temblor de los árboles
sobre el dolor

Se estacionan
como cicatrices
Como flores falsas
como piedras altas
Como cruces incompletas
Como torres baratas sin cuentos de hadas

A veces los edificios son agujas
sobre otras agujas que se cosen los ojos
Las palabras
El grito
Que van y vienen como flores falsas
como piedras altas
Como cruces incompletas
Igual que los edificios
Igual que las agujas.




1 comentario:

  1. Anónimo12/30/2012

    Bravo poeta... qué buen trabajo que admiro. Felicitaciones por esa pluma, bella poeta.

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