3/24/2013

Víctor Vimos


biografía del cuerpo que se perdió entre la niebla


tambaleante busco mi cueva, la ciudad ha manoseado mis angustias, nada queda del hombre que tuvo un corazón de ángel, nada sino la soledad del metálico plumaje inservible,

perdí las manos mientras jugaba a moldear pájaros de fuego, todo lo que me queda es un par de garfios con los que bien podría  destajar los rostros de medio mundo mientras corro enloquecido, pero quiero parar, detenerme en un portal a esperar que a alguien se le caiga un abrazo, lo único que pido es un metro cuadrado de paz donde sepultar mi cabeza,

nadie me dio el derecho de volver trizas los sueños de otros, y sin embargo tengo caries de tanto clavar los colmillos en esperanzas ajenas,

¿cuándo amanecerá dentro de mí? El eco de las campanas es escarcha que presagia tormentas.  

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